La Deuda Capítulo 3º por Arman Lourenço Trindade



LA DEUDA 

Aidan entró en la biblioteca con cautela. Vio a Kaesios mirando a través de la ventana, ensimismado en sus pensamientos, pero sabía que sus sentidos estaban alerta.

-Buenos días Kaesios –dijo haciendo una pequeña reverencia, en señal de respeto. Kaesios era uno de los inmortales con mayor edad, y su fuerza y poder eran inmensos. Aidan lo admiraba y lo temía a partes iguales, pues Kaesios aunque siempre demostraba ser justo y paciente, no dejaba de ser un vampiro y su naturaleza tendía a ser caprichosa y voluble.

-Buenos días Aidan, ¿Qué nuevas traes?

Aidan sonrió.

-Directo al grano ¿Eh?

Kaesios no dijo nada, se giró lentamente y le miró a los ojos. Aidan se estremeció. Aunque Aidan era un vampiro, aún era muy “joven” y ante un ser de tanto poder no tendría nada que hacer en caso de que Kaesios decidiera acabar con él.

-Hay movimientos en el sur, el clan de Baldur. Sabemos que están formando un ejército, han hecho trato con los bárbaros y les han jurado lealtad, así que ahora poseen un número ingente de humanos fuertes y preparados para la lucha, a su servicio.

Kaesios volvió a mirar a través de la ventana.

-¿Qué les han prometido para que juren lealtad a los inmortales?

-Tengo entendido que cuando la raza humana sucumba, las únicas tierras libres les pertenecerán.

-¿Quién lidera ahora el clan de los bárbaros?

-Cornelius, el hijo de Damek el infame.

-Lo suponía. Conocí a Damek en sus mejores años, era despiadado y cruel, pero nos odiaba, jamás pensé que se aliaran a los nuestros, sobre todo si la intención es eliminar a su propia especie.

-Damek era despiadado y cruel como tú bien dices, pero su hijo es además avaricioso, le gusta el poder y la riqueza, Baldur lo sabe y lo ha aprovechado a su favor.

-Ya veo… ¿Qué dice el Consejo vampírico?

-Harán una reunión. Desean que ocupes tu lugar en el senado. Ahora más que nunca, necesitamos estar unidos.

-Diles que  convoquen la reunión, a su debido momento, yo estaré.

-Bien, se lo comunicaré… Kaesios, tal vez deberías hablar con los supervivientes y anunciarles los planes de Baldur, al fin y al cabo les incumbe más a los humanos que a nosotros.

Kaesios se giró y le miró fijamente. Aidan, el único descendiente de su querida Karina. Suspiró para sus adentros. Karina, su amiga, su hermana. La echaba muchísimo de menos, no en vano era ella la sensatez personalizada y su suspicacia y paciencia les había salvado muchas veces de cometer locuras que hubieran acabado, sin ninguna duda, con sus miserables vidas. Pero ella ahora no estaba, y él por los años compartidos, le había jurado que cuidaría de su descendencia. Aidan, lo único que le quedaba de Karina, tan distinto a ella y tan parecidos. Pero jamás podría estar tan unido a Aidan como lo había estado con Karina, porque el muchacho no se sentía cómodo en su presencia, lo temía, él era consciente de este hecho, y lo peor es que no hacía nada para evitarlo.

-He pensado en hacerlo, pero aún no es el momento, debemos esperar a que Baldur nos dé una muestra de sus planes.

-¿Y si no lo hace?

-Le conozco bien, su soberbia no tiene límites, lo hará porque está convencido de que no podremos detenerlo.

Aidan suspiró.

-Los humanos no son conscientes de la locura que cometieron al levantarse contra nosotros, “Los días oscuros” serán un paraíso en comparación con lo que Baldur planea hacerles.

-Los humanos son inconscientes y sus cortas vidas no les conceden la sabiduría suficiente para evitar este tipo de consecuencias. Ellos piensan que por nuestra naturaleza malvada no debemos existir, pero no midieron las consecuencias de sus actos, y en esa guerra se perdieron muchas vidas, tanto humanas como vampiras, entre ellos el hijo de Baldur, lo que desencadenó esta venganza.

-¿Pero por qué ahora? Los supervivientes humanos de esa guerra, hoy no podrían defenderse, ¿Cuál es el significado de su venganza?

-Baldur desea quitarles a sus hijos, que sientan lo que él sintió y que mejor forma que ahora, cuando los supervivientes apenas pueden defenderse a sí mismos, sus remordimientos y su dolor los llevará a la tumba. Eso es lo que desea Baldur, que sufran, a parte claro, de la dominación de la raza humana.

-Entiendo. Dime, ¿Irás a ver a los nuevos? Aún no les hemos informado de para qué están aquí.

-Sí, iré más tarde.

-Bien, entonces si no deseas nada más, me retiraré. Iré a hablar con el Consejo. Te mantendré informado.

Kaesios afirmó con la cabeza y despidió a Aidan.

Se avecinaban tiempo difíciles, para su raza y para la de los humanos, si el consejo no cedía y decidía mantenerse al margen, los humanos no tendrían ninguna posibilidad.

Volvió a mirar por la ventana, ahí estaba Clara, sentada en el jardín con un libro en sus rodillas, pero no leía, simplemente miraba a su alrededor, y se quedaba ensimismada mirando el cielo. No sabía por qué, pero esa muchacha no se le iba del pensamiento. Tenía que centrarse, debía planear la mejor estrategia para neutralizar esta estúpida guerra, y si no podía, tal vez encontrar la forma de minimizar las pérdidas. ¡Oh Baldur! Su maldad y soberbia no conocía límites, siempre fue un problema, pero ahora que era más fuerte y más listo, se estaba convirtiendo en un adversario digno de tener en cuenta.

Tenía que ir a ver a los hijos de los supervivientes, contarles para qué les había traído y qué se espera de ellos, pero lo cierto es que lo único que le apetecía era sentarse junto a la muchacha y observar las nubes. Sin duda, con el paso de los siglos se estaba convirtiendo en un auténtico estúpido…

Clara miraba sin ver, sus pensamientos iban y venían por su cabeza pero ninguno se quedaba lo bastante. Se sentía sola y triste, y aún más sabiendo que a unos metros de ella se encontraba Mark, su amigo, tal vez si pudieran verse se le haría más llevadero el tener que permanecer encerrada en aquella fortaleza.

Había intentado entretenerse visitando las habitaciones, pero lo cierto es que no le apetecía ni lo más mínimo pasearse por el interior del castillo, prefería el aire puro y la luz del sol, tan escasa en aquella época del año.

En su mente apareció el rostro de su padre, triste y asustado al comprobar que la perdería y no podía hacer nada. Suspiró. Tenía que acostumbrarse a esta nueva vida, no había manera humana de poder escapar de ahí.

-¿Te gusta leer?

La voz, aunque suave y delicada de Kaesios, la asustó y dejó caer el libro al suelo. Estaba petrificada y el corazón se le aceleró. Kaesios se agachó y cogió el libro del suelo, miró el título y abrió mucho los ojos.

-¿La odisea? No pensé que te gustara este tipo de libros…

Ella parpadeó varias veces.

-Dicen que es un gran libro, un clásico.

-Lo cierto es que es un clásico, pero pensé que a alguien de tu edad le gustarían más las novelas sobre caballeros de brillante armadura y esas cosas.

Sin saber muy bien por qué, Clara se ruborizó. Alzó la mirada y vio como los ojos de aquel ser brillaban de diversión. ¿Acaso le estaba tomando el pelo? Eso la enfureció.

-No me conocéis en absoluto. –dijo fríamente.

-Tenéis toda la razón –dijo, todo rasgo de suavidad y delicadeza, habían desaparecido de su voz. Le tendió el libro. Ella estuvo tentada de no aceptarlo, pero luego fue consciente de con quién estaba tratando. Esa criatura tenía el poder de terminar con su vida con una sola mirada, y no sabía muy bien por qué, pero tenía la certeza de que no quería hacerla ningún daño, así que más valía no tentar a la suerte.

Cogió el libro y se lo volvió a colocar en el regazo. Le miró de reojo. Kaesios estaba de pie a su lado, mirando al frente, supuestamente abstraído. Tan quieto como una estatua. No pudo evitar admirar su belleza, siempre le habían dicho, desde que era una niña, que esas criaturas en malvadas, disfrutaban del sufrimiento humano, mataban por placer y ella se imaginó a seres tan horribles por fuera como le habían dicho que eran en su interior. Pero nada más lejos de la realidad. Kaesios era hermoso. Alto y fuerte, su pelo negro y brillante, su piel perfecta, pálida y fría, pero hermosa, y sus ojos… no podía expresar con palabras la belleza de esos ojos azules cuando la miraban sin furia.

Pero, ¿qué estoy pensando? -Se regañó mentalmente apartando la mirada de aquel ser- es un vampiro, un inmortal sin corazón, sin sentimientos…  pero cuando volvió a mirarle sintió una punzada en su interior cuando se cruzaron las miradas, por un instante creyó ver la verdad de Kaesios, en sus ojos azules se reflejaban la soledad y el dolor, fue tan fugaz que después ella pensó que había sido su imaginación, pero ahí y ahora, durante el instante que mantuvieron unidas sus miradas, Clara tuvo la certeza de que algunos inmortales no eran tan horribles como le habían dicho, eran seres torturados, poderosos sí, malvados, tal vez, pero torturados ya que sufrían sus penas durante toda la eternidad…

El silencio se tornó algo incómodo. Kaesios no decía nada, simplemente la miraba y Clara comenzó a ruborizarse.

-Hace un día precioso ¿No creéis?

Kaesios levantó una ceja en señal de sorpresa y el brillo de la diversión volvió a asomar a sus ojos.

-Sí, parece que al menos por hoy no va a llover. ¿Os gusta el jardín?

-Oh… sí, es un lugar precioso, lástima que esa enorme muralla impida la visión de las montañas, debería ser un espectáculo fascinante.

Una media sonrisa asomó a los labios de Kaesios y el corazón de Clara se saltó un latido.

-La visión al atardecer en las montañas es magnífica, pero debe prevalecer la seguridad.

-¿Seguridad? Vos sois un inmortal, ¿Quién osaría desafiaros e intentar haceros daño? Un loco sin duda.

Kaesios no pudo evitar soltar una pequeña risilla.

-Un loco, sin duda. Pero en esta fortaleza no solo vivo yo, debo tener presente el bien estar de los que viven bajo mi techo cuando yo no estoy aquí para defenderlos.

Clara agachó la mirada algo aturdida, no esperaba esa respuesta.

-Por supuesto. –logró decir. El corazón de Clara se encogió, ¿era posible que esa criatura tuviera presente a todas las personas que vivían bajo su techo? ¿Era posible que las protegiera como si fueran su familia? Sin duda eso no era compatible con todo lo que le habían dicho los supervivientes. Estaba terriblemente confundida, ya no distinguía lo que era real de lo que no. Siempre temió y odió a los inmortales, la inculcaron desde niña que eran seres terribles, que no sentían piedad y disfrutaban con los sufrimientos, sin embargo, el inmortal que estaba ante ella, sin duda protegía a los suyos, y la mayoría de los que vivían aquí eran humanos, mortales como ella misma…

-Bueno, ahora debo irme, espero que paséis un buen día.

-Igualmente os deseo a vos.

Sin decir nada más Kaesios se marchó. Se sentía aturdido. Estar ten cerca de esa muchacha le dejaba con las defensas demasiado bajas, debía concentrarse y mantenerse todo lo alejado que pudiera de ella.

Aidan les observaba desde la ventana de la biblioteca. Había ido allí para coger unos documentos y se quedó pasmado al ver a Kaesios junto a la muchacha humana. ¿Qué era lo que se traía entre manos? Aún no entendía la decisión de haberla llevado con él, eso no estaba en sus planes, Kaesios se presentó en la reunión para traerse a los más jóvenes, para poder entrenarlos y convertirlos en guerreros, soldados temibles y valerosos, capaces de luchar contra Baldur y sus secuaces. Pero aparecer aquí con una chica, de apenas veinte años (si es que llegaba) no tenía sentido, ¿qué podría querer él de la muchacha? Sin duda no podría utilizarla, pues la hija de Thomas no tendría ningún interés para Baldur, pues que él supiera fueron los soldados del sur los que acabaron con su hijo, aunque odiaba a todos los humanos por igual. Verlo ahí parado, sin saber que hacer, junto a una humana le dejó cuanto menos, intrigado. ¿Y si…? No, no podía ser, Kaesios no sin duda… pero ¿y si por una razón desconocida se sentía atraído por ella? Que él supiera Kaesios nunca había mostrado un interés particular por ninguna humana, al menos su madre, Karina, jamás le había comentado nada al respecto. Y durante los trescientos años que habían permanecido juntos, habían hablado muchísimo de su querido hermano.

Vio como Kaesios se despedía y emprendía la marcha, siempre a una velocidad humana, supuso que para no asustarla. Cogió los documentos y se apresuró a salir de la biblioteca.
Se encontraron en el pasillo.

-Kaesios…

-Aidan, te creía hablando con el consejo.

-Aún es temprano, vine a por unos documentos que necesito.

-Bien.

-Kaesios… ¿puedo preguntarte algo?

Kaesios lo miró fijamente.

-Pregunta, yo ya veré si te respondo o no.

-¿Por qué has traído a la humana contigo?

Kaesios se lo pensó durante unos segundos.

-Fue un impulso, no pude evitarlo.

-¿Un impulso?

-Sí, la vi  allí y sentí la necesidad de traerla, así de simple.

Y sin decir más se marchó de ahí, dejando a un Aidan totalmente pasmado.



-Thomas, si Kaesios se entera de esta reunión nos matará a todos.

-Daniel, tendremos que hacer algo, no podemos dejarlo así, tal y como está. Se ha llevado a nuestros hijos, debemos hacer algo…

-Hicimos un trato –contestó John- debemos aceptar las consecuencias de nuestros actos, podía haber sido peor.

-¿Peor? Y lo dices tú, a ti te queda tu hija en casa y una esposa, yo no tengo nada.

-Thomas, Kaesios es un inmortal, no podemos nada ante él. Mira lo que le hizo a Charles, no le dio tiempo ni a verlo venir cuando ya estaba muerto en el suelo. Debemos actuar con cautela, nos ha dejado vivir, creo que es lo más importante.

-Yo no puedo conformarme con eso. ¿Qué hará esa bestia a mi niña? ¿Tienes alguna idea de lo que puede estar sufriendo en sus manos?

-Ha prometido que no les causará ningún daño Thomas, debemos confiar.

-¡No Samuel, no puedo! ¿No lo entendéis?

-Tal vez si hablaras con él… -propuso Philip.

-¿Hablar? ¿Crees que se puede hablar con un inmortal? Ellos no hablan, ellos ordenan y nosotros obedecemos.

-Y nos dejan vivir, no lo olvides. Los días oscuros terminaron Thomas, aceptamos el trato para continuar con nuestras vidas, es justo que paguemos, él pudo matarnos aquel día, lo sabes, sin embargo nos dio otra opción, y la aceptamos. No me siento orgulloso por ello, tal vez hubiese sido más valiente y honorable morir aquel día, pero elegimos vivir, y hemos vivido tranquilos desde entonces, Kaesios nos protegió de otros inmortales, lo sabes.

-Sí, Daniel tiene razón, hubo pueblos totalmente masacrados, familias enteras descuartizadas y brutalmente asesinadas, nosotros no Thomas, nosotros vivimos tranquilos, hasta hoy. Kaesios cumplió su palabra, hoy nos toca a nosotros cumplir nuestra parte del trato.

-¿Y para qué quiere un inmortal a nuestros hijos?

-Para defenderos a vosotros

La voz fría y dura, sonó en toda la habitación dejando a los supervivientes totalmente petrificados en sus sitios.

¡Kaesios! Los había encontrado, estaban perdidos.

-¿Ahora no decís nada? –Dijo apareciendo ante ellos- Pensé que vuestra rabia os convertiría en seres más locuaces.

-¿Protegernos? ¿De quién?

Kaesios los miró fijamente. Había decidido no decirles nada por el momento, pero al ver lo trastornado que se encontraba en presencia de Clara tomó la decisión de salir, alejarse de ella, tal vez así volvería a ser él mismo y se encuentra con una reunión “secreta”. Estos humanos no dejaban de sorprenderle.

-De vuestra estupidez Thomas. 




                                                                                                                © Arman Lourenço Trindade

LA TAREA DE DOCUMENTACIÓN

La documentación en una novela es muy importante para ambientar de forma correcta nuestra historia. Para saber qué información necesitamos para documentar nuestra obra, debemos tener lo más claro posible qué tipo de obra vamos a escribir: si va a contener referencias históricas o no, en qué época y en qué lugar va a estar ambientada, quiénes serán nuestros personajes, en qué contexto se van a desenvolver, a qué se van a dedicar, cómo va a ser sus vidas, qué papel van a desarrollar en la trama de la historia, etc.
Algo que he observado es que cuanto más retrocedamos en el tiempo, más trabajo de documentación vamos a tener que hacer.
Según el género que vayamos a desarrollar, tenemos que tener en cuenta qué tipo de información nos hace falta:



-Novela infantil: Tenemos que conocer su mundo, sus gustos, sus miedos, etc.



-Novela policíaca: Tenemos que conocer el mundo policial por dentro, conocer sus escenarios ( comisaría, despacho, juzgados, coches de policía, armas, uniformes, etc) y el mundo del otro lado: las bandas, las mafias, los negocios sucios, los traficantes, los camellos, los ladrones, etc.
Tener claro los diferentes personajes que pueden aparecer, abogados, jueces, etc.



-Novela de espías: Tenemos que conocer muy bien la historia sobre la Guerra Fría y los secretos sobre los diferentes grupos como la CIA, KGB, MOSAD,etc. También tenemos que saber cómo es el trabajo de un espía.



-Novela de ciencia-ficción: Documentación sobre las nuevas tecnologías. Últimos descubrimientos en genética, medicina, física, etc.



-Novela de fantasía: Es otro género en el que también tenemos que documentarnos para ambientar bien la narración en un posible cambio político, social, etc.


TIPO DE INFORMACIÓN QUE NECESITAMOS:

1)¿De qué va?
Qué vamos a contar. Si es una historia de amor, guerra, detectives, espías, etc.

2)¿Cómo sucede la historia?
Hay que situar la trama al menos en un período de la historia. En general por la forma de vivir de las personas, los sucesos históricos y los avances tecnológicos se sabrá de qué época se trata.

3)¿Dónde se desarrolla?
Cuáles son los escenarios que vamos a construir o aprovechar en nuestra historia. Qué país, pueblo, ciudad o barrio vamos a escoger o nos vamos a inventar. Darle una cultura y la forma de la vida que les corresponda.

4)¿Quiénes son los personajes que le darán vida a la historia?
Describir los personajes que van a aparecer en la historia y construir sus vidas.



¿DÓNDE BUSCAR?



Para buscar información, tenemos varias fuentes fiables: bibliotecas, archivos informatizados y librerías.
En ellas podemos encontrar libros, diccionarios, enciclopedias, etc.
Las fuentes gráficas también son de gran ayuda, en ellas podemos encontrar: postales antiguas, ilustraciones, gravados, cuadros, folletos, posters, etc. Las imágenes nos acercan de forma veraz y visual a la época que elijamos.



Otra fuente en la que todas hemos confiado en algunas ocasiones es San Google, ¿Quién no ha entrado en la Wikipedia a buscar información?
Pero tenemos que tener cuidado con la información de esta página, pues algunos datos no son concretos. Debemos buscar páginas más especializadas en la época que hemos elegido.
Os voy a dejar unas páginas en las que yo he confiado por su fiabilidad y su veracidad en cuanto al rigor histórico:



Época victoriana: http://www.erasofelegance.com/ (en esta páginas tenemos información desde la edad antigua hasta la época Eduardina)

http://www.sociedadaugusta.com/ (Web especializada en la época victoriana)



Época regencia: http://hablandodejaneausten.com/2011/11/23/la-moda-en-la-epoca-de-regencia/

***

Espero que os haya servido de ayuda estos consejos y estas páginas que a mi me gustan mucho.

Portada de la Próxima Publicación en Amazon de Dama N. Prayton

Hola mis queridos lectores, como ya he anunciado en mi Blog La Guarida del Libro, ya tengo la portada y contraportada de mi primera publicación. Comentaros que, si todo sale según lo planeado, saldrá a la venta en Amazon a finales de este mes o, a más tardar la primera semana de Junio.

Quiero darle las gracias a Lis Haley (una estupenda escritora y mejor persona) por hacerme la portada.




Sinopsis:

Un día cualquiera, un día corriente, pero una noticia que lo cambiará todo.

España se despierta con un nuevo Gobierno, un nuevo nombre... La Nueva Hispania. 
Los nuevos gobernantes lo controla todo, poseen tecnología de última generación y un ejército de cíborgs, también denominados protoners. 
Las leyes son tan opresivas que muchos mueren por desobedecerlas. 

Pero no todo está perdido, hay varios grupos de patrulleros defensores de la 
libertad.

Ella es una chica que escapa de un cautiverio atroz, para caer en otro donde 
su vida depende de una respuesta a una única pregunta. ¿Quién eres? 
Pero ella no puede responder, no puede desvelar la verdad aunque su vida dependa de ello.

Leo es un miembro fuerte y decidido de la resistencia, un patrullero experimentado, que tendrá que luchar contra unos sentimientos demasiado poderosos.

¿Conseguirá que la prisionera hable? ¿Conseguirá descubrir por qué siente que su corazón sangra ante la posibilidad de matarla? ¿Conseguirá descubrir su secreto?

BIENVENIDOS A UNA NUEVA ERA...

Espero que os guste, y me comentéis que os parece.


Espero pronto traeros alguna novedad más, y que así me acompañéis en todo el proceso de esta nueva aventura. 
Mi ilusión desde que era pequeña era tener un libro escrito por mí en mis manos y esa ilusión ya va tomando forma, espero que pronto se haga realidad.

Muchos saludos a tod@s. 

Quiero dar las gracias a mis queridas plumillas 
por su apoyo incondicional.

© Dama N. Prayton 



Debate: Hablemos de nuestras "heroas".

A la mayoría de las lectoras de romántica adulta, les gusta sentirse identificadas con las heroas, (lo de heroína me suena a algo malo que te hace viajar hacia la muerte).


¿Nos gustan mujeres capaces de salvarse solas o seguimos ansiando la llegada del príncipe morado, que la salve del mundo?

¿Que opinan las aves del paraíso?

Gotas de Tinta 2º Parte por Dama N. Prayton

Definición de Biblioteca (Wikipedia):



Una biblioteca puede definirse, desde un punto de vista estrictamente etimológico, como el lugar donde se guardan libros, sin embargo en la actualidad esta concepción se ha visto hace tiempo superada para pasar a referirse tanto a las colecciones bibliográficas y audiovisuales1 como a las instituciones que las crean y las ponen en servicio para satisfacer las necesidades de los usuarios.
Desde 1997 se viene celebrando el 24 de octubre el Día de la biblioteca.




Etimología:

La palabra "biblioteca" proviene del latín bibliothēca, que a su vez deriva del griego βιβλιοθήκη ('bibliothēke'), la cual está compuesta por βιβλίον ('biblíon' «libro») y θήκη ('théke' «armario, caja»). Es decir, hacía referencia al lugar donde los libros eran guardados. Inicialmente, estos libros eran rollos de papiro; ya que el formato librario más común en la actualidad en el mundo greco-latino era denominado codex.



Término utilizado por la protagonista de Gotas de Tinta incluido recientemente en el diccionario de la Real Academia Española (RAE):

"¡Y un churro!, no estoy de acuerdo con tanta tontería, la biblioteca es un lugar peligroso donde pueden ocurrir muchas cosas terribles, tener cuidado... en su interior se esconden secretos terribles y grandes misterios"

Cuando los académicos de la Rae intentaron actualizar el diccionario, vieron que  en cada impresión que rehacían volvía a salir la misma definición.




Gotas de Tinta 2º Parte "Día caótico y Máquinas de Vapor".

Hace días que no apareces por aquí, he intentado comunicarme contigo pero parece que los canales solo funcionan cuando quieren, esta noche ha habido una tormenta eléctrica estoy calada hasta los huesos... brrr, que frío tengo.

Menos mal que te veo, veo que lo estás mirando con cierto recelo, veo como lees esto que escribo, como se forman las palabras en la página que tienes abierta, quiero gritar, pero sé que no me vas a oír.

La última vez que pudiste leerme te conté el castigo al que fui sometida, ese sábado tuve que encargarme de colocar un montón de libros, parece que la gente devuelve todos los libros el fin de semana para tenerlo libre y poder salir por ahí, y más estando en la época en la que estás que apetece estar más en la calle, porque los días son más largos. 





Aquí todo transcurre de manera muy diferente, el día y la noche, las estaciones, todo es distinto, todo es caótico... pero ya te contaré dónde estoy, que lugar es este. Como te dije la vez anterior, vamos a ir paso a paso, así tal vez puedas ayudarme a salir de aquí.

A mediodía todos se fueron, dejándome sola colocando libros, quitando el polvo, creo que estuve como una hora estornudando, había muchos libros en rincones que desconocía y otros tantos en cajas de madera llenas de polvo, arañas y otras cosas. La directora estaba encerrada en su despacho, bueno, supongo, porque la vi cuando llegué y no la volví a ver más en todo el tiempo que estuve allí.

Sobre las tres me dio hambre y me senté en un rinconcito a leer un libro que había descubierto y tenía muy buena pinta, y a comerme mi bocata de jamón dulce y vegetales, no soy un conejo pero me encanta los bocadillos con lechuga, tomate, queso, etc...

El caso es que no tuve oportunidad de darle el segundo bocado a mi delicioso y sabroso bocadillo, ¡lo que yo daría en estos momentos por comerme algo así!, un pájaro enorme bajó volando de una estantería y me lo robó, me enfadé muchísimo, así que me puse a perseguirlo por todos los corredores donde se iba metiendo. Cuando giré por unas estanterías algo pringoso que había en el suelo hizo que me resbalara y me pegara un culetazo muy doloroso.
Me intenté levantar, pero cada vez que lo hacía me resbalaba y volvía a caer, al final acabé con todo el cuerpo cubierto de una sustancia pringosa y verde, que me recordaba a esas cosas que venden para los niños que parece un moco blando y que si lo aprietas hace pedorretas, pues una cosa parecida.

Menuda tarde, me fui al baño en un intento desesperado de limpiarme aquel pringue, conseguí quitar algo de mi ropa, cuando me lavé la cara y me miré en el espejo mi corazón se saltó un latido o dos... solo recordarlo se me para el corazón, fueron unos segundos pero al otro lado había un monstruo horripilante vestido con harapos, mirando algún punto situado a mi espalda, mi primera reacción y la más obvia, fue girarme, pero allí no había nada más que el azulejo del baño, cuando conseguí armarme de valor y volver a mirar al espejo, ya no había nada. Achaqué la alucinación a algo que había comido o la falta de alimento, ya que mi estomago rugía como un león famélico.

Me fui hacia donde había dejado tirada mis cosas y rebusqué entre mis provisiones algo que comer, pero mientras me comía un paquete de Donettes no me podía quitar de la cabeza la imagen de ese ser. Es cierto que era horrendo, es cierto que daba miedo, pero analizando su imagen con más calma me percaté  de que su mirada buscaba algo, que anhelaba algo y me imaginé siendo la protagonista del cuento de la Bella y la Bestia, en fin creo que a veces mi intuición no va tan desencaminada para bien o para mal. 

En la lista de tareas por hacer, tenía que ir a una de las habitaciones de estudio a ordenar enciclopedias, parece ser que muchos estudiantes tienen alguna deficiencia a la hora de volver a poner en sus sitio los volúmenes en el orden correspondiente.
Mientras estaba intentado averiguar en que lugar iba el tomo 2 de la letra c-d de una enciclopedia con un título tan extraño que ni lo recuerdo, tengo buena memoria no te vayas a pensar, pero hay cosas que suceden y que descolocan tanto a una persona que se olvida de ese tipo de nimiedades.

Oí un ruido muy extraño, y el suelo comenzó a vibrar, pensé: ya está un terremoto, creo que es lo que todo el mundo podría haber pensado. El suelo cada vez temblaba más, empezó ha hacer un calor sofocante y el ruido creció, en serio creo que en ese momento mi mente solo podía pensar en un cataclismo, o en alguna catástrofe a gran escala.
Yo jamás de los jamases, pensé en ver algo así, un terremoto habría sido algo normalillo, pero quién se  iba a imaginar que un tren, sí si lees bien, un tren de esos antiguos con su chimenea de vapor y todo, pues lo que te contaba, un tren atravesó la estancia a través de la pared que daba a la puerta de la habitación de estudio, pasó ante mí, ¿y yo que iba ha hacer? pues me quedé alucinada  con el libro que tenía en la mano, con la boca abierta y los ojos desorbitados mirando aquel chisme en blanco y negro, pasar a mi lado, poco a poco se fue haciendo más pequeño, como si se hubiese alejado mucho y se metió en uno de los tomos que ya había ordenado, la impresión de haber visto un tren fantasma casi me mata del susto.



Me acerqué al libro en cuestión, la portada y el título daban una pista de qué trataba, era un enciclopedia de máquinas de tren antiguas, lo estuve ojeando y lo curioso es que todo parecía normal, me encogí de hombros, cuando lo iba a cerrar vi que tenía los dedos manchados de unas gotitas de tinta azul, cosa extraña porque aunque era una edición del año catapúm estaba escrito a máquina y con tinta negra, así que me limpié en el pantalón, total por unas manchas más... Creo que tendría que haber sido más limpia.

Lo siento no puedo continuar, es hora de correr si quiero seguir con vida... Espero que nos podamos comunicar pronto, que estés ahí cuando consiga volver a hacer llegar letras a este libro que sostienes, a estas páginas en blanco que están aun por llenar.

No me queda más tiempo... solo te pido una cosa, no cierres el libro, mantelo abierto... 

¡Oh Dios mío! Han vuelto a por mí...


© Dama N. Prayton          

La Deuda Capítulo 2º por Arman Lourenço




La Deuda 

Kaesios se dirigió hacia la licorera y con toda calma se sirvió una copa, dejando a Clara ayudar a su padre a ponerse en pie y a los hijos de Daniel cubrir el cadáver de Charles con un mantel.
Nunca entendió este miedo que sienten los humanos por la muerte, llegando a ser casi reverencial, al fin y al cabo su condición era la de nacer para morir... 
Cogió una silla y la puso de espaldas a la chimenea y se sentó. 
Todos estaban frente a él en un semicírculo, mirándolo asustados. ¡Cuánto disfrutaba! No había nada más embriagador que el olor del miedo.

Vio como Julien se acercaba hasta la chica y le pasaba un brazo por el hombro para infundirle ánimo y apoyo. Kaesios sintió un fuego inexplicable en su interior, una rabia casi incontrolable al ver a ese petimetre tocar con tanta naturalidad a la chica. El fuego se extendió por todo su cuerpo. No se levantó, no hizo falta y tampoco alzó el tono, pero su voz sonó fría y despiadada.

-No la toques o no vivirás para ver un nuevo día.

Ante la amenaza, el muchacho quitó el brazo como si el contacto con la chica le quemara. 
Kaesios rió para sí ante ese gesto.
Volvió su atención hacia el vaso que sujetaba en la mano, hizo girar el líquido y fijó su vista en los destellos de color producidos por las llamas del fuego. Nada estaba saliendo como lo había previsto. 
Él había planeado una entrada triunfal, meterles el miedo en el cuerpo, divertirse un poco y luego, sutilmente, convencerlos para que se unieran a las fuerzas de la resistencia. No ellos, que ya tenían una edad, pero si sus hijos y demás familiares, además teniendo en cuenta que eran sus vidas las que corrían peligro si al final, se desataba la guerra entre los clanes de vampiros, creyó que era una buena idea. Pero todo cambió en cuanto vio a la chica... Lo achacó una vez más a su naturaleza voluble, pero no podía obviar que su forma de comportarse no era la normal, en cuanto a la muchacha se refería.

-Bueno, queridos soldados de los días oscuros, ¿Qué me proponéis como pago por la deuda contraída? Ya que al parecer no estáis muy de acuerdo con  mis sugerencias...

Todos permanecieron en silencio.

-Kaesios, puedes hacer conmigo lo que desees, lo juro, pide lo que quieras, dinero, joyas, tierras, lo que quieras, pero te suplico que no te lleves a mi hija -rogó Tomas.

-Mi querido Tomas...¿En serio crees que a mí me interesan algo tus malditas tierras? ¿O tus joyas? ¿O la de todos estos cobardes? Tengo cientos de años vividos, y he cubierto mi cuota de metales preciosos y piedras brillantes, ¿Y para que iba a querer yo vuestras tierras? Poseo más de lo que me gustaría... No, nada de vuestras posesiones puede tentarme.

-Kaesios -la suave voz de Clara hizo que la criatura elevara la vista del vaso y la fijara en ella- antes dijiste que aceptabas mi vida a cambio de la de todos ellos ¿Esa oferta aún sigue en pie?

-¡NO! -gritó Tomas -¡No Clara! Hija mía, no... Te lo suplico, habrá otra forma, no puedo perderte a ti también, no podría vivir sabiéndote en manos de Kaesios.

-¿Y eso por qué? -preguntó Kaesios ofendido. -¿Acaso crees que la maltrataré? Soy un inmortal, Tomas, un vampiro, un señor de la noche, pero no soy una bestia. Jamás haría daño a alguien que no lo mereciera...

Kaesios se bebió de un trago la copa y tiró el vaso a la chimenea, todos se estremecieron ante este acto. Se puso en pie lentamente y se acercó hasta Tomás y su hija.

-No me la comeré Tomas, ni la golpearé, ni la dejaré morir de hambre ni de frío. He decidido que me la llevaré, te guste o no, pero ahora ella no cubre la deuda de los demás, ese tiempo ya se pasó...

Clara abrazó a su padre y le susurró en el oído:

-Estaré bien... no te preocupes...

Tomas abrazó a su hija con desesperación. Nada podía hacer si Kaesios había tomado una decisión, él no podría impedirlo, se la llevaría por las buenas o por las malas.

Kaesios comenzó a caminar entre los demás, mirándoles fijamente a la cara, sin decir palabra, podía sentir el miedo en sus cuerpos.

-No deseo pasarme toda la noche aquí, la decisión está tomada, me llevaré a uno de vuestros hijos, a los menores, así os quedarán los herederos para continuar con vuestra miserable estirpe.

Las mujeres comenzaron a llorar.

-Kaesios, ese no fue el trato –se aventuró a comentar Daniel- No puedes pedirnos a nuestros hijos, ellos no formaron parte de la guerra…

-Eso no me importa Daniel, puedes pensar que debido a aquel trato ellos están hoy aquí, por lo tanto en cierta forma, también me pertenecen. Pero no sé a qué viene tanto drama, no les haré ningún daño, siempre y cuando ellos no intenten escapar y no se les pase por la cabeza traicionarme, esos dos pecados conllevarían la pena de muerte.

Un silencio sepulcral se apoderó de la estancia, Kaesios se paseaba tranquilamente observando las obras de arte, los adornos y los muebles, como si todo fuera de lo más normal.
Su andar era ágil y sigiloso, como el de un felino, atento a cualquier movimiento, listo para atacar… Irradiaba fuerza y poder, pero también maldad. Sus ojos azules se posaron en los de Clara. La criatura había llegado a su límite.

-Es la hora -dijo y extendió la mano para que Clara se la cogiera.-Hoy me llevaré a tu hija Tomas, mañana mandaré a buscar a todos los demás. Pero os lo advierto, si alguno me falla, intenta escapar o engañarme no saldrá muy bien parado, ni él ni su familia… -sus ojos se iluminaron con un brillo malvado que daba a entender que disfrutaría mucho aplicando el castigo.

La muchacha dudó durante unos instantes. Miró a Julien y a Mark con pena, ellos le devolvieron la mirada, dolidos y frustrados, con impotencia al comprobar que la iban a perder y nada podían hacer. Dio un último beso a su padre y se acercó hasta Kaesios. Un estremecimiento le recorrió el cuerpo al sentir el frío de la mano, pero también su fuerza, aunque contenida para no lastimarla.

-Nos volveremos a ver las caras, soldados de los días oscuros, y la próxima vez no seré tan amigable ni tan comprensivo.

Acercó a la chica hasta su cuerpo, posó la otra mano en su espalda y con una última mirada a Tomas, desapareció.

Clara solo pudo notar como todo se movía a una velocidad pasmosa a su alrededor, iban tan rápido que ella comenzó a marearse y creyó que perdería el conocimiento. Kaesios al notar como el cuerpo de la chica quedaba flácido y sin fuerzas, paró un instante para cogerla entre sus brazos, de modo que la muchacha podía apoyar la cabeza en su hombro y cerrar los ojos.

En unos minutos llegaron a la casa de Kaesios, más que su casa, su fortaleza. Clara solo notó que todo, de pronto, dejó de moverse y se vio otra vez con los pies en el suelo. Tuvo que agarrarse a lo primero que encontró para no caer de bruces, que fue el dosel de la cama. Mientras intentaba tranquilizarse y relajarse, observó como la criatura se movía inquieta por la habitación.

Kaesios estaba confundido, tenía vividos y a sus espaldas muchos siglos, tantos que apenas recordaba los primeros años, pero tener a esta chica entre sus brazos le había hecho sentir cosas que creyó tener enterradas, cosas que solo había experimentados en sus días como humano, cosas que creía muertas al igual que él mismo...

Se detuvo frente a la puerta y la miró.

-Esta será tu habitación, puedes moverte con total libertad por toda la fortaleza, visitar las habitaciones y todos los lugares que desees. Si necesitas algo tienes el llamador al lado de la cama, es ese cordón granate. En vista de los acontecimientos, vas a pasar mucho tiempo conmigo, me gustaría que comenzases a pensar en esta como tu casa... Espero que descanses.

Dicho esto, salió de la habitación cerrando la puerta tras él. Clara, ya repuesta del inusual viaje, miró fijamente todo lo que le rodeaba. La habitación era hermosa.
Sintió un terrible vacío en su interior.
La muchacha suspiró. Todo esto le parecía surrealista, como si estuviera soñando. Se sentó en la cama y se dio cuenta de que aún tenía sangre en las manos. Miró alrededor hasta que encontró una palangana de fina porcelana con agua, se acercó hasta ella y comenzó a lavarse las manos lentamente, mientras veía como el agua transparente se tornaba en rosa,  las lágrimas rodaban por sus mejillas descontroladas, sentía miedo, sí, estaba asustada, no sabía que quería aquel ser de ella ni lo que tenía planeado. Echaba en falta su casa, su habitación y el reconfortante abrazo de su padre, que le proporcionaba seguridad  y calor, aunque eso ya no lo tendría jamás…
No tenía camisón, así que se quitó el vestido y se quedó con la ropa interior, fue por el cuarto apagando las velas de los candelabros y cerrando las cortinas. Se acercó a la puerta y suspiró aliviada al comprobar que no la había encerrado. Se metió en la cama y apagó la última de las velas, sumida en la oscuridad lloró su pena hasta que el sueño la reclamó.

Kaesios, ya en su cuarto, agudizó el oído, uno de los muchos privilegios de ser quién era, tenía unos sentidos muy desarrollados, tanto que podía escuchar con toda claridad los sollozos de la chica. Creyó sentir algo parecido a la compasión, pero eso no podía ser, él era un vampiro, todo rastro de humanidad murió el mismo día de su transformación, sin embargo, algo le perturbaba y no le gustaba mucho la idea. Si comenzaba a ansiar cosas que no podían ser, a desear cosas que perdió hace siglos, sus enemigos tendrían un punto de debilidad en el que apoyarse para eliminarlo y eso, en los tiempos que corrían y en los que estaban por venir, no se lo podía permitir...

Clara se despertó asustada, durante unos instantes no supo dónde estaba. Luego la realidad le golpeó con fuerza hasta dejarla paralizada. Al parecer no había sido un sueño... Se levantó y corrió las cortinas, supuso que por la posición del sol serían las diez de la mañana, divisó el paisaje que la rodeaba. Pudo ver que se encontraba en un castillo medieval, rodeado totalmente por una muralla muy alta. Las dimensiones del lugar eran enormes. Todo estaba muy bien cuidado y modernizado. A lo lejos se veían las montañas con las cumbres nevadas.
Abrió las ventanas y salió al exterior. El frío de la mañana la sacudió con fuerza, pero a ella no le importó. Se asomó al balcón y miró hacia abajo, al oír el barullo que producían las ruedas de los coches de caballos al entrar en el patio. Tres coches se detuvieron frente a la puerta principal y de ellos bajaron los hijos menores de los supervivientes. A Clara se le aceleró el corazón, eso significaba que no estaría sola con la bestia. Desde esa altura reconoció a Mark y eso le levantó el ánimo al instante, un amigo, un aliado.
Los muchachos se reunieron frente a la puerta, Clara se asomó aún más y pudo comprobar que Kaesios los estaba hablando desde la entrada ¡Y a la luz del día! Se sorprendió mucho, siempre había oído que esas criaturas no soportaban la luz del sol ¿Cuántas cosas más eran mentira?
Kaesios entró y Clara vio como los muchachos eran conducidos, acompañados por lo que parecían soldados, hacía un edificio distinto. Eso la produjo tristeza, aunque tal vez ella podía acceder a aquella zona.
Su estómago se quejó de hambre. Clara suspiró, había llegado la hora de abandonar la seguridad de su habitación. Encontró en una silla una muda de ropa y el agua de la palangana había sido sustituida por otra limpia. Eso la dio a entender que alguien había entrado mientras dormía. 
Se vistió despacio. El vestido era muy bonito, sencillo y elegante y le quedaba bastante bien, quizá un poco largo pues al caminar se lo iba pisando, pero no le importó mucho.
Comenzó a peinarse y mientras pasaba el cepillo una y otra vez por su pelo se infundía valor para salir de la habitación. No sabía muy bien que es lo que tenía que hacer, ni a dónde ir, los nervios se apoderaron de su cuerpo. Se miró una última vez en el espejo, suspiró y salió de la habitación.
No conocía el lugar, pero supuso que el comedor estaría en la planta baja, así que se dirigió hacia las escaleras. Una vez abajo un hombre se le acercó, vestía de negro de pies a cabeza, ella intentó averiguar si se trataba de un humano.

-Buenos días –saludó el hombre.

-Buenos días –contestó ella algo indecisa.

-Si desea desayunar el comedor está por aquí.

Sin mediar palabra ella le siguió. El hombre se paró frente a unas puertas dobles de madera labrada. Las abrió con parsimonia y le indicó que entrara. Ella obedeció, pero nada más entrar en el comedor se quedó helada al ver que no estaba sola en la estancia, Kaesios estaba allí, dándole la espalda y mirando por los ventanales. Se veía imponente.

-Buenos días -le dijo sin girarse.

-Buenos días -contestó Clara un poco asustada, jamás pensó encontrarlo allí.

Kaesios se giró lentamente y se acercó hasta ella.

-Espero que hayas descansado.

-Sí, gracias.

Él la acompañó hasta la mesa y le ayudó a sentarse, después tomó asiento en la cabecera y ordenó que sirvieran el desayuno.
Clara se sorprendió al verle comer tan tranquilamente los huevos con panceta frita. Ella pensaba que esas criaturas solo se alimentaban de sangre. Otra mentira más que le habían contado.

Kaesios permaneció en silencio fingiendo centrarse en la comida, mientras dejaba que la muchacha se familiarizara con él. Ella le miraba cuando creía que no la veía, y él necesitaba que ella dejase de sentir miedo en su presencia.

-¿Os gusta el lugar? -le preguntó al fin.

Ella dio un respingo al oír su voz, que sonó clara y suave.

-Vivís en un castillo medieval, creo que a todo el mundo le gustaría un sitio así.

Una sonrisa asomó a los labios del vampiro, haciéndolo parecer más humano.

-Sí, es un maravilloso castillo medieval, yo mismo ordené que lo construyeran para mi hace muchísimos años...

-Debe ser fascinante tener una vida tan larga.

Kaesios la miró fijamente a los ojos. La chica era muy hermosa, tenía un pelo castaño dorado, que ahora llevaba suelto y en todo su esplendor, y unos ojos verdes tan intensos como el musgo.

-No lo creas, vivir mucho es cansado y muchas veces aburrido.

-¿Por qué me habéis traído aquí? ¿Qué pensáis hacer conmigo?

Kaesios no esperaba que ella le hiciera una pregunta tan directa. Bebió un sorbo de su copa de zumo y se concentró en responder.

-Lo cierto es que no tengo ni idea...





© Arman Lourenço Trindade

DE PALABRAS, FALTAS Y OTRAS CUITAS

Hola a todas, hoy me toca estrenar el blog. No sabía que escribir en mi primera entrada en este estupendo blog y he pensado contaros un poco como fueron mis comienzos en la escritura. Así que voy a ello y espero no aburriros mucho. Rudyard Kipling, escritor de "El libro de la selva" dijo una vez sobre la palabra escrita: "Las palabras constituyen la droga más potente que haya inventado la humanidad". Creo en ese dicho y me parece que es el invento más revolucionario que ha hecho el hombre


 Cuando empecé a escribir era una pardilla en el tema. No conocía a nadie y no sabía nada de nada. Solo sentía el impulso de escribir para dar vida a lo que tenía siempre en la cabeza. Mis primeros escritos están llenos de gazapos, faltas en los diálogos e incluso no tienen capítulos. Nada sabía de fraccionar la historia en diversas partes y no me imaginaba creando capítulos. Así que escribía todo seguido (ahora me río cuando los veo…jajaja). Un tropel de ideas y unos personajes que vivían en mi cabeza, dieron paso a esas historias que hoy guardo con mucho cariño por ser las primeras y las que me acercaron a esta gran aventura. Poco a poco fui aprendiendo las partes de una novela, que hay que hacer un guion para más o menos llevar un control, etc. 
Aprendí a escribir los diálogos de forma correcta e incluso a poner el dichoso guion largo que no sabía de dónde demonios se sacaba. Eso me acuerdo que me sacaba de mis casillas.


Ahora, después de casi tres años de aventura con las letras, puedo decir que aunque no sea una experta en el tema, considero que he aprendido mucho sobre algunas cosas. Creo que este arte está siempre en continuo proceso de aprendizaje y que nunca puedes dejar de instruirte.  



 Creo que para mí ha sido una necesidad básica que creció con los primeros libros que leí. Todavía me acuerdo de esas historias infantiles que escribía para mí misma, pues nadie las veía y que atesoro todavía en mi mente. Para mí es un sueño poder escribir lo que mi mente piensa a cada segundo. ¿No os sucede también? Arturo Pérez Reverte, uno de mi escritores preferidos, dijo sobre los libros: "La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros."

  
 Ahora es cuando os cuento mi obsesión con el número de palabras. Esto viene de un tiempo acá, mientras leía algunos libros, me di cuenta que no sabía cuántas palabras tenían mis historias. Así que sin dudarlo me puse a mirarlo y a anotarlo en un papel. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que ninguna de mis historias superaba las 50.000 palabras. Me hundí un poco y me pregunté si es que no podía pasar de esa barrera. Ya que había mirado que una novela larga tenía más o menos 100.000 palabras. Entonces empezó mi obsesión. Y ahora cuando escribo no digo las páginas que llevo escritas, sino las palabras que tengo. No sé si os ha pasado o es alguna tontería de las mías, pero es algo que no consigo olvidar y que me tiene muy obsesionada.



En la siguiente entrada os contaré cosas sobre el proceso de documentación y os dejaré enlaces de algunas webs muy interesantes. Espero no haber sido muy pesada con mis neuras. Un beso a todas y feliz fin de semana.
¿Tenéis vosotras alguna obsesión o manía que este vinculada a las palabras?