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¡Feliz Segundo Aniversario, Plumillas!


Bueno, hermosas, como ya dice el título de esta entrada: ¡Feliz aniversario! Y son muchas las emociones a expresar, pero como me gusta mucho lo audiovisual, se me ocurrió hacer un videíto recordatorio con algunas de las maravillosas entradas que hemos ido escribiendo a lo largo de estos dos años. Como no podía ser de otra manera, el tema que escogí es de mi banda favorita: Coldplay.
¡Espero que les guste!

¡Mil gracias por estos estupendos dos años juntas! ¡No tengo palabras para expresar las increíbles personas que son!



¡Las quiero mucho!



Julianne May

"Noche de jazz" - Cuento corto

¡Hola a todos! Antes que nada, ¡espero que tengan una hermosa semana!

Les cuento que, esta vez, compartiré un romántico cuento.
¡Espero que les guste!


Noche de jazz

Estaba sentada en una de las mesas más cercanas al escenario. Sí, no era un teatro, lo sabía, pero amaba aquel oscuro y sensual bar en el que él cantaba todos los viernes deleitando sus jóvenes oídos. Iba sola y alguna que otra vez acompañada por una amiga que ya supiera su historia, pues todo el mundo que los conocía estaba a la expectativa de aquello que hacía años nunca sucedía. No obstante, nadie hablaba, nadie profería una sola palabra sobre aquel extraño magnetismo que, seguramente, solo ellos dos entendían.
—Buenas noches, ¿el jugo de siempre? —preguntó la mesera.
Micaela, que tenía la mirada perdida en el bajo que yacía sobre el escenario, dio un sobresalto al escuchar la voz de la mujer.
—Sí, sí. El jugo… —llegó a decir, pestañeando más de la cuenta.
La mesera sonrió.
—Quedate tranquila, ya están por salir —le dijo, dibujando una sonrisa en su rostro antes de volver a la barra.
Micaela suspiró, pero ya no sabía si por anhelo o por decepción. ¿Sería otra noche más en la que solo debería conformarse con vagar en los cristalinos ojos de Gustavo? Lo hubiera pensado un rato más, pero el sonido de sus pasos hizo que sus verdosos ojos apuntaran al hombre que hacía años la hacía suspirar en secreto…
Subió, se sentó y, antes de tomar su amado instrumento, hizo lo que todos los viernes no podía evitar hacer: mirar si ella estaba allí. No sabía por qué lo hacía, simplemente, necesitaba hacerlo y no había otras palabras que pudieran reemplazar aquel impulso. «Necesitaba» que ella siempre estuviera allí. Al instante, notó aquellos dulces ojos verdes enmarcados por una melena más oscura que las límpidas noches de verano. Su corazón latió al son del galope de un cimarrón. Quiso detenerlo, pero, otra vez, nada pudo hacer. Y en el fondo suplicaba porque aquella sensación nunca se esfumara, pues, sin dudas, era el impulso que lo llevaba a poder hacer su música: lo que más amaba. Sin embargo, cada vez que pensaba en aquello, algo oprimía su pecho. No podía decir bien qué era lo que causaba esa sensación, pero sí estaba seguro que cada vez que le daba vida a su bajo, sus ojos no podían evitar hundirse en los de Micaela… Sinceramente, no podían. Así, la música comenzó. Un tema, dos y, sin importar lo que tocara, las miradas de ambos se buscaban insaciablemente. Y así era siempre, cada noche de viernes. No obstante, su pecho volvió a sentir aquella opresión. Hizo una mueca, pues le supo a tristeza. Miró sus dedos sobre las cuerdas de su bajo y si bien le parecieron perfectas, sonrió, pues se dio cuenta que a aquel grave sonido le faltaba un melódico complemento. Y entonces, aquel dolor se manifestó. ¿Realmente era la música lo que más amaba? Al instante, y justo cuando terminaba el tema, sintió cómo su cuerpo se liberaba de un enorme peso y, ansioso, clavó sus marrones ojos en los de ella. ¿Por qué nunca lo había visto? ¿Por qué en tantos años que se conocían jamás había tenido la valentía de expresarle lo que sentía? ¿Por qué? Micaela sintió que su mirada decía y preguntaba a gritos algo que solo su corazón pudo traducir. Así, ambos sintieron que el bar se convertía en el escenario de sus únicos protagonistas: ellos dos. Y sin pensarlo dos veces, Gustavo, libre y embelesado, invitó a la banda a interpretar aquel tema que por años se había prohibido tocar; una canción que, en una noche de verano adolescente, tanto él como Micaela habían escrito en honor a su inolvidable infancia compartida. Los ojos de ella se llenaron de cristalinas lágrimas y los de él… Y los de él ya estaban llorando. Pero solo cuando la canción llegó a su fin, Gustavo bajó y se acercó a aquella mesa que siempre solo ella ocupaba. Dulcemente, le tomó la mano y, solo cuando ella lo permitió, la tomó de la cintura, acercándola a su rostro. Sí, la besaría. Sin embargo, sus finos labios se expresaron miedosos, aunque llenos de ansiedad.
—Es mi primer beso —le dijo con la voz temblorosa y un dejo de vergüenza.
Él sonrió enternecido.
—El mío también —expresó risueño.
Micaela arqueó las cejas y dibujó una sonrisa en su rostro por el comentario. Pero Gustavo lo había dicho en serio y, apoyando su frente en la de ella, hundiéndose en un mar de emociones, dejó que su voz volviera a salir antes de lograr su deseado cometido.
—También es mi primer beso… Mi primer beso dado por amor. —Sin más, posó sus labios en los de Micaela para sellar aquel sentimiento que había declarado sin tapujos ni temor.
Y pasarían los años, más de cincuenta con seguridad. Sin embargo, ni el tiempo lograría que, cada noche de viernes, ambos recordaran con entusiasmo aquella hermosa noche de jazz, pues, desde entonces y hasta el final de sus días, sus vidas no harían más que formar una única y bella melodía: la del amor.

Julianne May

Tormenta de ideas: una puerta a la creatividad


¡Hola a todos! Antes que nada, ¡me alegra volver a escribir para todos ustedes! Y ahora sí… ¿En dónde nos habíamos quedado? ¡Oh, cierto! En la creatividad.
Como había comentado en una entrada, para escribir una buena novela (como así también para cualquier producción artística) es necesario un factor clave: la creatividad. Pero también nos cuestionamos cómo hacer para que ésta despierte, pues no siempre está dispuesta a aflorar como si nada. Bueno, es cierto que existen innumerables formas de lograr tal cometido, pero una forma sencilla, divertida y que evita en sobremanera ciertos momentos de frustración es el uso de la técnica llamada tormenta de ideas. Pero antes de decir algo sobre esta herramienta, haré unas sencillas y cortas aclaraciones. Por empezar jamás (menos tratándose de la bellísima, libre y amorfa creatividad) uso de forma fiel y fría ninguna técnica, pues sería contradictorio a la hora de hablar de “crear”. Segundo, esta técnica suele ser usada en el ámbito empresarial y para resolver problemas de las organizaciones de forma grupal, algo que no se está planteando aquí. Y tercero, no tomaré de forma indiscutible y exacta los pasos de esta técnica, simplemente usaré algunos de sus elementos claves que son útiles para despertar la creatividad o, al menos, para despejar la tensión que evita que el rasgo creativo surja.

Pasos a seguir

Pues bien, tormenta de ideas… Como he dicho, muchos escritores suelen sentirse “bloqueados” a la hora de crear una novela o de continuarla. Y el sentirse así genera la presión “debo escribir / debo crear y continuar” que no hace más que arruinar o disminuir el brillo que estaba teniendo nuestra historia. Entonces es este el momento en que resulta ideal aplicar la tormenta de ideas.  (Recuerda que puedes hacerlo con otros, pero la idea es que al ser “tu propia novela” la hagas solo tú). La idea principal es hacerse una pregunta y dar no más de diez respuestas (escríbelas en un papel y no deseches ninguna, todas son buena ideas al inicio). Y recuerda siempre empezar por lo más general hasta llegar a los detalles. Por ejemplo, la gran pregunta “¿qué escribo?” puede tener, entre las diez respuestas, “1) historia de amor; 2) historia de acción; 3) historia de suspenso, etc”.  De esas diez respuestas conviene elegir tres, de las que, luego, podrás elegir una o fusionar dos de ellas, por ejemplo: Elijo “historia de amor con tintes de suspenso” (fusión de 1 con 3).  Después de esta pregunta general, conviene cuestionarse sobre el contexto socio-histórico: “¿en dónde y cuándo transcurre la historia?” y nuevamente eliges diez opciones de las que elegirás tres  y de esas solo una (o fusión de dos).  Y así puedes continuar hasta preguntarte “¿qué tipo de personalidad tendrá el protagonista?”, “¿qué pasará con ´x´ personaje?” “¿qué tipo de final tendrá la historia?” y mucho más también.


Y claro, a simple vista pareciera una técnica bastante mecánica, pero al llevarla a cabo verás que no requiere mucho tiempo, te distenderá y te hará soltar ideas que nunca imaginaste tener. ¡Hasta reirás! (recuerda que lo esencial es no juzgar ninguna idea por absurda que suene). Inclusive, puede ocurrir que respuestas que ya tenías elegidas decidas cambiarlas a causa de otras elecciones hechas en otras preguntas.

Como sea, lo importante es que pasarás un buen momento que te relajará, te hará reír y si no te proporciona el ideal de novela que quieres escribir, al menos eliminará el famoso “bloqueo del escritor”.
¡Aquí les dejo otras técnicas que suelen usarse!

¡Espero que le sirva!




Julianne May









Fuente de imágenes: "Lluvia de ideas" en http://compartimosunbrunch.com/
                                    "Ideas" en trabajados.com  

Si hay algo difícil de hacer...

Si hay algo difícil de hacer, es escribir este tipo de notas. Y sin lugar a dudas que así es, pues son muchas las emociones que se sienten y pocas las palabras que se adecúan para expresarlas. Aun así, las dos primeras que vinieron a mi mente fueron “Gracias” y “Felicidad”. Sí, gracias por hacerme tan feliz, plumillas. El hecho de ahora estar aquí con ustedes, compartiendo aún más sobre este maravilloso e infinito mundo de la escritura es, para mí, una enorme felicidad que sólo puede terminar en gratitud.


Por otra parte, ¿qué decirles de mí? (Bueno, esto sí que se pone aún más complicado…).  Antes que nada, les diré que amo la lectura y escritura. Desde muy pequeña, amé fervientemente tanto este mundo como el del cine. Recuerdo el primer libro que me regaló mi padre, Azabache de Anna Sewell. Tenía sólo dos años y, claramente, no leía, pero recuerdo como si de hoy se tratara que abría el libro e imaginaba en mi mente que lo hacía; incluso “leía” en voz alta la historia que mi mente iba contando. Es más, les cuento algo muy privado (pero no se lo digan a nadie): amaba tanto ese libro (que hoy todavía tengo, aunque plastificado) que ¡hasta lo llevé varias veces conmigo a la bañera y no permitía que nadie me lo sacara! En fin… Desde ese entonces, supe que jamás podría ni querría salir de este hermoso mundo. Así, pasaron los años en los que fui probando distintas líneas creativas, pero en ninguna encontré lo que sí hallé al escribir: Pasión.

Hoy, puedo decirles que, a pesar de las obligaciones del diario vivir, no puedo dejar de hacer esto que tanta felicidad me genera. Y el hecho de sólo saber que alguien pueda estar leyendo lo que con tanto empeño y amor escribí, aumenta mi alegría y deseos de seguir haciéndolo.
No siempre he escrito romántica, pues mi primer libro es uno de cuentos dramáticos. No obstante, mi primera novela autopublicada, La última rosa negra, sí es de este género que he descubierto maravilloso y único, especialmente por las personas que he conocido (muy bien sabrán a quiénes me refiero, ¿verdad? =) ).

Así, y en pocas palabras, les puedo decir que seguir adelante con este hermoso sueño, acompañada por ustedes  y, ahora, en este genial Club es, para mí, más que un simple motivo de felicidad.


¡Gracias, Dama, Arman, Lury, Raquel, Claudia, Lorraine y lectores!



Julianne May

¡¡¡Dos nuevas Plumas se unen a nosotras!!!

Para nosotras es un inmenso placer la incorporación de estás dos estupendas escritoras, compañeras, amigas y maravillosas personas.

Nuestro Club de la Pluma Azul es como una familia, una familia que va creciendo y expandiéndose, donde nos apoyamos las unas a las otras, nos consolamos, nos damos ánimos y donde todas formamos una piña.

Para mi es un enooorme honor dar la bienvenida a nuestras nuevas plumilllas, Julianne May y Lorraine Cocó.



Tanto la una como la otra son dos personas a las que aprecio de todo corazón, y estoy super feliz de que hayan aceptado meterse en este embolao (como diría Lury), solo espero que se sientan a gusto, que disfruten, que se identifiquen y se sientan tan plumas azules como el resto de nosotras. 

Las cuatro plumas fundadoras: Arman, Raquel, Lury y yo empezamos este proyecto con mucha ilusión, nos unen muchas cosas y somos como una piña (como ya he dejado caer más arriba).
Siempre hemos considerado este Club plumifero como algo más, un lazo de conexión entre nosotras y como tal estamos encantadas de enlazar nuestros corazones con personas que conectan de una forma especial con nostras.

Hace unos meses se nos unió nuestra querida Claudia y, ya no eramos cuatro sino cinco, ahora dejamos atrás ese número para convertirnos en las siete magníficas, digo plumiferas.... Jejejejejeje!!!!




BIENVENIDAS CHICAS!!!

Dama N. Prayton


Vamos a ser dos más, y no lo digo para que nadie se sienta amenazado. Ahora somos siete, y pegamos palizas por encargo... ah no, esto no es aquí.

Quiero decir que tenemos la inmensa alegría de recibir a dos personas maravillosas, a Julianne May, la conozco hace mucho tiempo, se puede decir que la apreció mucho, no miento, a pesar de que es joven y guapa y debería odiarla, pero... eso tampoco debía decirlo aquí.

Por otra parte, se une también a nosotras Lorraine Coco, que es una amiga más reciente, y por la caña que me mete, me va a obligar a vigilara muy de cerca, por eso estoy doblemente contenta de que este en el grupo, así dejará de darme guerra cuando la haga cosas, y se aguantará como todo el mundo.

Este grupo empezó con cuatro amigas, y ahora ya somos siete. Yo estoy feliz. Espero que recorramos un largo camino juntas.

Durante este tiempo hemos vivido aventuras maravillosas:



Es poco agradecida, lo sé, pero la quiero igual.



También tenemos conversaciones muy interesantes.


A Dama le encanta celebrar los acontecimientos de este tipo con grandes festejos y banquetes.


Y aquí están nuestras nuevas plumas azules, felices y satisfechas de pertenecer a este grupo. (Vaya usted a saber porqué)

Bienvenidas rechulas.


Lury Margud



ME TOCÓ!!!!

Ahora soy yo la que amenaza con dar la bienvenida.


Mis queridas lectoras (y con mis no me refiero a solo mías, sino también a las de mis compañeras) Este proyecto, que nació, como se suele decir, de la nada, como un bonito lugar dónde refugiarnos, darnos a conocer y conocernos, dar rienda suelta a nuestros talentos  y ser en definitiva nosotras mismas, sin cuestionarnos y sin que nos cuestionen, sin más preocupación que la de plasmar todo aquello que se nos pase por la cabeza, siempre intentando no herir (eso no va por Lury, ella es un espíritu libre...), hoy va creciendo y se va consolidando.
Es para mí un placer y un mayor honor, dar la bienvenida a nuevas y talentosas compañeras. 
Julianne May

 y 
Lorraine Cocó

Sin duda, vamos creciendo, pero de éso ya habíamos amenazado, que no os pille por sorpresa ahora y nos vengáis con cuentos de "Yo no lo sabía" y sin duda espero y deseo que en el futuro seamos muchas más.

Ante todo, somos amigas y es un requisito esencial y principal, mucho más que el de escribir bien, por eso estoy yo aquí.

Cuando hay confianza, hay unión, hay alegría, felicidad y una no se siente sola, el apoyo de mis compañeras es fundamental a la hora de continuar y ese apoyo es el que quiero que sientan tanto Julianne como Lorraine, apoyo, sí, porque ayuda para escribir sobra decir que no la necesitan, son un ejemplo del maravilloso futuro que nos espera y la suerte que tendremos de poder leer estupendas y preciosas historias.
Las plumillas azules, somos autoras pero sobre todo amigas y por eso mismo me alegra decir:

BIENVENIDAS MIS QUERIDAS NUEVAS PLUMILLAS!!!



Deseo de corazón que os encontréis a gusto, que lo paséis bien, que disfrutéis de lo que hacéis y sentiros libres. Ésta ahora es vuestra casa (no revolváis mucho, Dama se enfada si descolocamos los muebles y cambiamos las cosas de sitio... por cierto, el sillón negro, ese con balancín, es mío, la que me lo quite tendrá que vérselas con los bistrip de Lury, no digo nada más...)

Un beso enorme, cargado de ilusión, cariño y esperanza, (esperanza sí, esperanza de que aunque acaben por conocernos de verdad, no decidan irse por patas)

Mis más sincera bienvenida y quiero que todo el mundo sepa de que estoy muy feliz de teneros entre nosotras.


Arman Lourenço Trindade





Cuando me ofrecieron unirme al Club de las Escritoras de la Pluma Azul, me emocioné mucho; no solo por compartir un lugar especial con autoras a quienes respeto y admiro, sino porque me encontraba además entre personas magníficas y buenas amigas. Desde entonces, me siento cobijada en un grupo generoso, donde el amor por la escritura, el respeto y el cariño están por sobre todas las cosas. 

Hoy se unen dos nuevas integrantes, Lorraine Cocó y Julianne May, y me da mucho gusto poder darles la bienvenida junto a todas las plumillas. Ambas son autoras conocidas, muy exitosas, pero sobre todo, excelentes personas, y así como estoy segura colmarán de alegrías este grupo, espero que se encuentren muy a gusto aquí y sepan que están en un espacio en que se les quiere y aprecia.


El Club se hace más grande, más personas se unen, y conservamos la esencia del amor por la literatura y la importancia de la amistad. 

Julianne, Lorraine, sean más que bienvenidas, queridas Plumillas, lo pasaremos genial, y vamos a compartir un gran futuro todas juntas. 

Claudia Cardozo

Para mí es una gran alegría dar la bienvenida a nuestras dos nuevas plumillas: Julianne May y Lorraine Cocó. Estoy muy contenta y espero que se sientan muyyy bien entre nosotras.


Mucho ha pasado desde que este proyecto nació. Como se ha dicho, eramos solo cuatro mujeres a las que nos unía el amor por la escritura. La amistad fue creciendo poco a poco y a día de hoy somos grandes amigas. A pesar de la distancia que nos separa, se puede decir que la amistad que nos une es fuerte y siempre estamos ahí para apoyarnos las unas a las otras. Por eso, este grupo es mucho más que eso, es como dice Dama, una gran familia que poco a poco va creciendo.



Ahora somos siete. Las siete magníficas, como las siete maravillas del mundo antiguo, que a pesar del tiempo que ha pasado, todo el mundo las conoce. Espero que todos disfrutéis del talento que hay en este grupo, pero ante todo de la calidad de las personas que lo integran, que ante todo se unen por la AMISTAD.

Os dejo esta gran canción que habla de la amistad:

Raquel Campos