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MICRORELATO+VÍDEO

El poder de la música es inimaginable. A tod@s nos gusta mucho. Es algo que nos acompaña en el día a día y que nos despierta muchos sentimientos. Me gusta escucharla mientras hago las tareas de la casa, hace que las musas se presenten y me hagan soñar con mis historias. Mientras escribo no suelo escuchar, me gusta la tranquilidad y el silencio, pero creo que cada línea que escribo se identifica con alguna canción en particular. 

Hoy quiero compartir un relato que escribí hace tiempo y que, en particular, me gusta mucho. La canción que me inspiró para escribirlo es una de las que más me gustan. Espero que os guste:

VUELVE


Estoy en la cama echada, mirando el techo y preguntándome si volverás de nuevo a mí. Aunque pienso que ya es tarde para mí, he tenido mucho tiempo y ahora el silencio me embarga y me destruye por dentro. Han sido tantas las veces que he podido decirte esas palabras que ya ni me acuerdo, pero algo me detenía…quizás el temor a no ser correspondida.



Ese miedo es ahora el que me está destruyendo poco a poco. Anhelo tus besos con sabor  a caramelo. Tu aroma me invade y me presiona, ¿cómo es posible añorar un aroma?
Se añoran los besos, las palabras, las caricias…pero un olor. Pues eso es lo que siento, cuando me levanto por las mañanas aun puedo verte estirado en la cama y con las sábanas prendidas de ti…es algo que no consigo olvidar.
Ahora sé lo que es sentirse vacía y sola, y me aterra sentirlo tan de cerca. No me atrevo a levantarme, parezco un muerto en vida.
De pronto, en la soledad de la habitación una luz me sorprende y me doy cuenta de que me miras a los ojos. Estás aquí, has vuelto y la voz no sale de mi garganta. Nuestras miradas se quedan prendidas durante lo que a mí se me antojan horas. Esos ojos oscuros que saben mirarme más allá de todo y ven dentro de mí.
-Te quiero –una sonrisa empieza  a asomar a tu perfecto rostro y echas la cabeza hacia atrás en un gesto de alegría.
-No sabes las veces que he esperado que me dijeras esas palabras –ahora soy yo la que sonríe como una tonta, incapaz de moverme del sitio.
-Estos días sin ti, han sido un infierno –te acercas y te sientas a mi lado. Tu mano acaricia mi rostro dejando el calor de tu toque bajo mi piel.
-No te imaginas lo mal que lo he pasado.
-No quiero que te marches nunca más –asientes con la cabeza mientras te acercas a mi oído. Tu aliento eriza mi piel, pero son tus palabras las  que se funden en mi alma.
-No lo pienso hacer. Te amo, princesa.

FIN

Ahora después de leerlo, quiero compartir con tod@s el vídeo de la canción que me inspiró:



Espero que os haya gustado. Besos. Raquel Campos.

NOTICIA + MICRORELATO...MUY MICRO

Hola a tod@s. Ya es viernes y hoy es un día muy especial para todas las plumas azules, porque nuestra querida plumilla Laidy Turquesa o lo que es lo mismo Dama N. Prayton, tiene un evento muyy especial y desde Valencia le mando todo mi apoyo. Ojala pudiera estar cerca de ella en este momento tan especial. Le deseo toda la suerte del mundo. Va a ser todo un éxito!!!


Os dejo un pequeño microrelato que escribí hace unos meses:

EL PODER DE UNA MIRADA

A veces con una mirada basta para saber que la persona es la indicada. Eso me lo decía mi abuela y yo siempre le preguntaba si era posible. Mi ignorancia en ese sentido se esfumó cuando me tropecé con sus ojos. Dos oscuros pozos sin fondo, brillantes, pícaros y que me calaron hasta los huesos, si eso era posible.
La primera vez que nuestras miradas se cruzaron, sentí como una corriente surcaba mi cuerpo y le daba una sacudida. Jamás había sentido algo así, pero fue cuando escuché su voz cuando supe que estaba perdida para siempre frente a él.
Era el cumpleaños de mi sobrino y me acerqué hasta donde celebraban su fiesta. Un montón de niños me dio la bienvenida entre ruidosas carcajadas. Fue en ese momento cuando sentí una mirada prendida sobre mí y al girarme fue cuando me tropecé con esos espectaculares ojos.
—Hola, me llamo Adrián –me levanté al escuchar esa varonil y sensual voz dirigirse a mí.
—Hola, yo soy Sonia, la tía del cumpleañero –el hombre prendió esos ojos de nuevo en mí. Nunca una mirada me había parecido tan escrutadora como esa. Era como si me quemara, como si me pudiera tocar.
En ese momento la marea de niños me alejó de él. Y fue cuando comenzó nuestra particular batalla de miradas. Suspicaces, acariciadoras, sensuales…por un momento no podía pensar en otra cosa que no fuera ese hombre que parecía que me había hechizado. Por fin conocía el poder de una mirada. Y pensaba no perderlo jamás.

FIN

Sin más me despido de tod@s deseando que tengáis un feliz fin de semana.




Me atrevo a escribir algo diferente... decidme que opináis

Es una historia diferente, no tengo nada más que decir.


Prólogo.
“Dado que cobra quinientos euros a la hora por psicoanalizarme  debería ponérselo más difícil, pero he decidido que voy a colaborar con usted por esta y última vez.
Mi familia es una familia normal, si entendemos por normal que las familias se quieran entre sí y estén dispuestas a ayudarse, aunque mi madre suele remarcar que la calidad del tiempo que pasamos juntos, es infinitamente más importante que la cantidad del mismo.
 No es un reproche, sólo me limito a transcribir la teoría de mi madre al respecto, teoría que comparten tanto mi padre como mis hermanos mayores.
Mi madre ganó el nobel por sus investigaciones en física cuántica, es Laura Sánchez Murray, por si no está al día, sus teorías y sus experimentos han conmocionado al mundo de la ciencia dándole otra dimensión, valga la redundancia, a la teoría de las cuerdas o p-branas. Si no ha entendido lo de la redundancia, entonces, permítame explicarle que dicha hipótesis científica, sostiene que cada átomo, (imagino que si sabrá lo que son los átomos) tiene un componente susceptible de vibrar ante el estimulo adecuado, imagínese una guitarra, es susceptible de vibrar de diferentes formas, en teoría podríamos “sacar” música de cada vibración de cada una de sus cuerdas, y nuevas melodías, al utilizar varias o todas entre sí.
El universo está lleno de guitarras, que al ser  “tocadas”   entran en contacto con otras que vibran con idénticas “notas musicales”. La coincidencia permite a la materia transitar por la vibración, que genera un pasillo interdimensional. Esta es la explicación que nos dibujan los científicos para nuestra comprensión, pero estoy seguro que hay cálculos y definiciones físicas que están más allá de nuestro entendimiento. Pues mi madre, no sólo lo entiende, sino que es quien ha descubierto la existencia de esas vibraciones, así como  la posibilidad de moverse a través de ellas. Pertenece al Organización Mundial de la Ciencia, (OMC), y es la presidenta de dicha institución, así que comprenderá que teniendo que organizar el mundo de los que no somos tan listos, no tengan demasiado tiempo para nadie, o casi nadie.

Laura Sánchez Murray
Mi padre, es el actor Jeremy Fender, considerado, a pesar de tener más de cincuenta años, como uno de los hombres más atractivos del mundo, ha rodado más de quinientas películas, y ha ganado dos Oscar y tres globos de oro, así como un oso de plata en Berlín, además de multitud de premios menores.  Entre sus películas, las más conocidas son las que forman parte la saga del planeta rojo, cinco películas con record mundial de recaudación, lo que le permite pagar sus quinientos euros la hora. Lo que es una suerte para usted, porque mi madre hubiera podido simplemente ordenárselo, y entonces hubiera tenido que sumergirse en mis problemas mentales sin beneficio económico, por suerte para usted, a mi padre le gusta pagar por los servicios prestados.

Jeremy Fender

Creo que mi padre se siente secretamente orgulloso de que sea el único de sus hijos, que ha sacado algo de su vena dramática, aunque seguramente le desconcierta que utilice esa vena para llenarlo todo de sangre, metafóricamente hablando. No acaba de comprender que para expresar mi resentimiento contra una sociedad injusta, cada vez más deshumanizada, me pinte la cara como si acabara de devorar un oso, o que otras veces parezca una mujer, de tanto maquillaje, ni usted, ni él, acaban de entender que existe algo que se llama, apetencia, y que no tiene necesariamente que responder a una razón vital y profunda, simplemente a un estado de ánimo o a un capricho que puede venir motivado por razones tan simples, como el tiempo o las ganas de fastidiar.
Mi hermano mayor es Robert Fender,  tiene el cerebro de mi madre y la belleza de mi padre, tiene veintiún años y se licenció en física, matemáticas y química cuando tenía dieciséis años, mide más de uno noventa, tiene un cuerpo de modelo de bañadores, y un rostro que hace que todo el mundo se vuelva a mirarle, es bastante agradable caminar con él, y comprobar que pese a su atractivo, todas las miradas se centran en mí.


Robert Fender

Es uno de mis mejores amigos.
Le sigue en edad mi hermana Megan, con dos horas y veinte minutos de diferencia, es aparentemente menos inteligente que Robert, pero mucho más lista que yo. Esto me hace pensar que mis padres sufrieron algún tipo de deterioro, pues cada hijo nuevo, era un poco peor que el anterior. Megan, el año pasado acabó sus estudios de medicina en la universidad, y los de música en el conservatorio, toca el piano, el violín, el arpa y el oboe.  Físicamente también ha salido a mi padre, así que ella y mi hermano son auténticas bellezas. Mi hermana tiene además un aire bastante ingenuo, con su pelo rubio cortado a ras de cuello, que la convierte en toda una estafa, dulce por fuera pero por dentro es una roca dura e inflexible.


Megan Fender

Es evidente que no congeniamos demasiado bien. De todos es la más crítica conmigo, y pienso que debería haber sido ella, y no yo, la elegida para sus experimentos mentales, es bastante más posible que sea ella, la que albergue oscuros resentimientos contra su gemelo, ya que las diferencias entre ellos son abismales. Yo al fin y al cabo, voy por libre.
Ellos se parecen físicamente a mi padre, e intelectualmente a mi madre. Yo me parezco a mi madre y tengo el intelecto de mi padre. Normal por los cuatro costados y las infinitas p-branas, a menos que tengamos en cuenta mi aspecto y mis aficiones, razón por la que mis padres han considerado necesarios sus servicios durante el último año.
Por último están Jasón y Hanna, gemelos idénticos, pese a ser de distinto sexo, con diez años, no parecen tener más objetivo en la vida que meterse en mi habitación y toquetearlo todo. Aún no hemos podido descubrir si son listos o tontos porque hacen lo que les viene en gana, quizá sea culpa mía ya que he sido una mala influencia para ellos, mientras todos estaban ocupados, era “yo” su único referente familiar, así que puede imaginar que ellos también van a necesitar de sus servicios dentro de unos años.


Jason Fender

Hanna Fender

En cuanto a mi aspecto, le diré que me siento muy cómodo vestido con mi levita de solapas de terciopelo, mis camisas no tienen nada que envidiar a las de mis héroes del siglo XVIII, los volantes en las mangas hace que cualquier movimiento me resulte encantador, lo mismo podría decir de mi melena, al estilo de Legolas en el señor de los anillos, sólo que la mía es morena, y cae sobre mi cara como una cortina de seda. (Reconozca el mérito de la metáfora).
No tengo problemas con mi identidad sexual, aunque si los tuviera no veo que podría importarle a nadie, me pinto los ojos con Khol porque de esta manera resaltan mis ojos azules, y las joyas que luzco representan cada uno de mis pequeños éxitos.
Tengo un colgante de oro del que pende un corazón verde. Representa mi amistad con Margaret, la Dama Errante. También llevo un alfiler de oro con un ópalo negro, sobre la solapa de mis chaquetas, para tener siempre presente a Elfo Silencioso, mi amigo John. Para no olvidar quien soy o como siento, llevo un pendiente de aro, del que cuelgan un sol y una luna. ¿Hortera?. Es posible, pero para un narrador de sueños, los símbolos son importantes.
En cuanto me gradúe y alcance la mayoría de edad, lo que ocurrirá en dos semanas, olvidaré cualquier posible influencia que usted haya querido dejar en mí.
Afectuosamente.
Albert Fender.”

. ¿Qué os parece?.- preguntó Albert, que estaba vestido como un bucanero, camisa blanca con volantes en la mangas, que caía por debajo  de la cinturilla de unos pantalones negros, hasta alcanzar el filo de las botas negras que le llegaban hasta los muslos.
Sus dos amigos, le miraron directamente a los ojos, él, les sostuvo la mirada a ambos, John, el Elfo silencioso y Margaret, Dama errante. John vestía unos vaqueros y una camiseta negra, su melena atada en una coleta. Margaret, llevaba un vestido negro, largo hasta los pies, lleno de agujeros del tamaño de un puño que dejaban a la vista parte de las piernas, los hombros, del estomago.
. No lo conseguirás.- dijo Margaret.- La manipulación es evidente.
. El león nunca imaginará que la gacela podrá cazarle.- dijo Albert.
. La pregunta es si la gacela podrá comerse al león.- dijo John.- ¿Podremos?
. Soy una gacela muy veloz.- dijo Margaret sonriendo con una expresión casi diabólica.

© Lury Margud  

MICRORELATO EGIPTOMANÍA

Hola a tod@s. Hoy os quiero contar sobre un proyecto en el que ando metida desde hace unos meses. Tuve la oportunidad de colaborar en una revista en la que se tratan temas paranormales y en ella tengo dos secciones: Enigmas del pasado y Egiptomanía. Ambos temas que me encantan desde siempre. En mi casa tengo una estantería solo con libros de esos temas. Así que me aventuré y es una experiencia fantástica. Hoy quiero compartir un microrelato de una mujer que tuvo una vida apasionante, fue la primera faraón de Egipto y mantuvo un romance con un plebeyo,claro no está comprobado y esto hace que la leyenda del romance atraiga a multitud de visitantes a su templo. La reina Hatsepshut y el plebeyo Senenmut :


YO, FARAÓN


Soy Maatkara Hatshepsut, “la primera de las nobles damas” y esta es mi historia. Mi amado padre me vinculó al trono de Egipto desde que nací, me nombró su heredera y me educó para ello durante toda mi vida.
Su muerte, para mí dolorosa, alzó los cimientos de una gran conjura en la que me vi involucrada y me vi alejada del trono que siempre se me había confiado. El faraón iba a ser mi hermanastro Tutmosis II, hijo de una simple concubina. Aparte de soportar la humillación que a mi rango y persona hacían, tuve que tragarme el orgullo al ser desposada con el faraón.
Nada más lejos que llorar por esa gran infamia, decidí hacerme fuerte. Así que, mientras mi débil y blando esposo ceñía la doble corona, me rodeé de adeptos que crecían en cuanto a poder e influencias. Hapuseneb iba a ser gran sacerdote y Senenmut ocupaba un alto cargo en palacio. Solo quería lo que se me había prometido desde mi infancia y que me habían negado: el trono de Egipto.


Cuando mi esposo dejó el mundo terrenal para marchar con los dioses a la otra vida, el país se vio sumido en una nueva crisis sucesoria. El gran visir Ineni consiguió que la nobleza aceptase a un hijo de Tutmosis II. Yo, la Gran Esposa Real, y mi hija éramos relegadas en la sucesión por el hijo de una simple concubina. Pero esta vez no iba a dejar que las cosas siguieran ese curso. Como Gran Esposa Real asumí la regencia alegando que el niño era apenas un bebe y pospuse el matrimonio de mi hija con el nuevo rey.
Asumido ese papel preparé un golpe de estado con las personas en las que había confiado: Hapuseneb era el sumo sacerdote de Amón y Senenmut, que ocupaba uno de los más altos cargos de la corte. Junto a ellos me hice fuerte, y cuando estuve preparada me proclamé faraón de las Dos Tierras y primogénita de Amón. El rey no pudo hacer otra cosa que admitir que yo era superior y que quizás era algo que me pertenecía desde siempre.
Han pasado algunos años y creo que mi papel como faraón de Egipto es bueno. El país prospera y mi vida prosigue. Ahora, espero la visita de Senenmut. Ese gran hombre, se ha convertido en algo más que en un simple consejero. Mi corazón se desboca ante su llegada y juntos planeamos el último gran legado de mi vida: mi templo de millones de años.


Mientras me cuenta cómo va a ser y me enseña un dibujo, me sumerjo en ese mágico lugar de amplias terrazas y bellos jardines que me acompañarán en mi viaje final. Tan solo haremos una cosa, algo prohibido, y es que permaneceremos juntos en un bello rincón de ese templo como si fuéramos unos amantes que se pueden amar sin riesgo a ser encontrados.

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Espero que os haya gustado. Os dejo la dirección de la revista por si os queréis pasar a leer un rato:

http://laligahumana.wix.com/ligahumana#!egiptomana/cu07

La Ventana (Micror-relato por Dama N. Prayton) y Música

Como hizo mi querida plumilla Raquel, os dejo una música especial (El Bosque de las Hadas de Enya) para que os acompañe en este micro-relato.




LA VENTANA:

Mi ventana es mi escape, todos los días miro por ella. Cada día es distinto, cada día veo pasar la vida, la alegría y la tristeza.
Muchas veces es mi salida al mundo exterior, y otras me entretiene como no lo haría la televisión.

Hoy es uno de esos días, acaba de llegar la primavera.
Paseo por mi sala de estar, estoy nerviosa, estornudo y no dejo de estornudar. Esta maldita alergia me está matando. Miro hacía la ventana y veo el parque y el pequeño bosque, dos almendros han empezado a florecer, y varias florecillas adornan el jardín de una de las casas de al lado. 



Observo una abeja revolotear al rededor de una de las flores silvestres del bosque. Va de un lado a otro, creo que busca el mejor néctar, ha elegido una flor de color lila, y se posa en sus pétalos. 
Una mariposa, de un precioso color amarillo pálido, acaba de pasar por mi ventana. Me encantan estos preciosos insectos. Lástima que se deleiten con lo que hace que mi nariz no deje de picar y mis ojos lagrimear. El maldito polen se cuela por mi nariz y no puedo evitar un nuevo estornudo.


A lo lejos oigo el sonido de los diferentes insectos, pájaros y otros animalillos que reaparecen después de los meses tan fríos que hemos vivido.
Una pareja de gorriones prepara su nido en lo alto de uno de los robles del bosquecillo.



Los animales no son tan diferentes a los seres humanos, en esta estación, es época de florecimiento, de la explosión de colores de la naturaleza y donde nosotros dejamos los colores grises, marrones y negros para adaptarnos al entorno.

También es la época del apareamiento, parejas de animales y seres humanos comparten el mismo espacio en parejas.

En uno de los bancos cercano al roble, donde los gorriones siguen preparando su nido, un par de jóvenes se hace carantoñas, y más allá en otro banco cerca de la fuente, un par de ancianos se dan la mano mientras echan de comer a las odiosas palomas. 



(No las soporto porque siempre bombardean mi coche cuando lo acabo de limpiar, y no es justo, siempre igual, creo que se ponen de acuerdo, porque las he observado... quizás tienen algún plan de ataque para ver cual de ellas ensucia el coche más limpio)

 Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  Ƹ̴Ӂ̴Ʒ  

Ha llegado el verano, ha tardado en hacer aparición el señor Lorenzo (así se denomina al astro rey, el sol) con su resplandor y su temperatura habitual. Pero ya ha llegado.




Hoy es un día de esos calurosos en los que no apetece hacer nada, me siento en mi silla favorita frente al gran ventanal, que tengo en la sala de estar, por allí veo el sol radiante y vigoroso, que con su fuerza neutraliza la vitalidad de las personas. 
Por la ventana observo ha algunas personas, que se refugian el el bosque, de este calor abrasador.
No puedo evitar fijarme en unos niños que corretean disparándose con sus pistolas de agua. Dos niñas se balancean en los columpios comiéndose un helado bien frío, que no tarda en derretirse y marchar sus niquelados vestidos. Sus madres, sentadas en un banco cercano amparadas por la sombra de uno de los robles, no tardan en reprenderles. Otros niños juegan en la fuente que hay poniéndose perdidos de agua. Qué refrescante tener su edad y el poder de resistencia a este calor agobiante .



Yo no puedo salir, me derretiría como un hielo en el desierto. Solo puedo quedarme aquí, contemplando sus vidas por la venta.

Pronto llegará el otoño y las hojas perderán su verdor, las noches se irán haciendo más largas  y la vida al otro lado de la ventana volverá a cambiar.


© Dama N. Prayton

MÚSICA Y MICRORELATO

Creo que la música es muy especial para escribir, y cuando una canción me gusta no puedo sacarla de mi mente y me persigue a todos lados. Hoy quiero compartir una de esas canciones que me encantan. La letra me inspira mucho, tanto que hace tiempo escribí un pequeño relato inspirado en esa canción. Os dejo la canción, espero que os guste:


Y ahora mi relato:

VUELVE

Estoy en la cama echada, mirando el techo y preguntándome si volverás de nuevo a mí. Aunque pienso que ya es tarde para mí, he tenido mucho tiempo y ahora el silencio me embarga y me destruye por dentro. Han sido tantas las veces que he podido decirte esas palabras que ya ni me acuerdo, pero algo me detenía… quizás el temor a no ser correspondida.

Ese miedo es ahora el que me está destruyendo poco a poco. Anhelo tus besos con sabor a caramelo. Tu aroma me invade y me presiona, ¿cómo es posible añorar un aroma?
Se añoran los besos, las palabras, las caricias…pero un olor. Pues eso es lo que siento, cuando me levanto por las mañanas aun puedo verte estirado en la cama y con las sábanas prendidas de ti…es algo que no consigo olvidar.
Ahora sé lo que es sentirse vacía y sola, y me aterra sentirlo tan de cerca. No me atrevo a levantarme, parezco un muerto en vida.

De pronto en la soledad de la habitación una luz me sorprende y me doy cuenta de que me miras a los ojos. Estás aquí, has vuelto y la voz no sale de mi garganta. Nuestros miradas se quedan prendidas durante lo que a mi se me antojan horas. Esos ojos oscuros que saben mirarme más allá de todo y ven dentro de mí.


-Te quiero –una sonrisa empieza a asomar a tu perfecto rostro y echas la cabeza hacia atrás en un gesto de alegría.
-No sabes las veces que he esperado que me dijeras esas palabras –ahora soy yo la que sonríe como una tonta, incapaz de moverme del sitio.
-Estos días sin ti, han sido un infierno –te acercas y te sientas a mi lado. Tu mano acaricia mi rostro dejando el calor de tu toque bajo mi piel.
-No te imaginas lo mal que lo he pasado.
-No quiero que te marches nunca más –asientes con la cabeza mientras te acercas a mi oído. Tu aliento eriza mi piel, pero son tus palabras las que se funden en mi alma.
-No lo pienso hacer. Te amo, princesa.


Fin

©Raquel Campos