Haciendo un nido donde soñar sueños


Para todos aquellos que quisierais escribir, que os asusta no gustar, o no encontrar gente que os lea. Debéis tener en cuenta el refranero español.

Siempre hay un roto para un descosido... el que la sigue la consigue.

No escribáis pensando en la gente sino en vosotros mismos. Si quieres conseguir un premio príncipe de Asturias o un nobel de literatura, olvídate de los subgéneros.

La romántica, la novela negra, la ciencia ficción la escriben y la leen aquellos que no pretenden impresionar a nadie, simplemente gozar con algo tan simple como la imaginación. 
En algunos casos, como en la romántica, la imaginación de escritor y lector consiste en hacer sentir e imaginar las emociones de los protagonistas y el resto de los personajes, es una novela de emociones y sentimientos, sabiendo además, que por muy mal que lo pongamos, el final es feliz, para despedir el libro con una sonrisa chocolatera.

La novela negra, consiste en mantenernos en vilo respecto de los malos y los buenos, a veces acaba bien, otras no, y la mayoría nos deja con finales alternativos en la cabeza.

En la ciencia ficción cabe todo. Es maravillosa.

Si escribes han de saber donde quieres colocar tu nido, y después volar.

Gotas de Tinta 4º Parte por Dama N. Prayton

El Juego del escondite:
El juego llega a su fin cuando todas las personas son capturadas.


A veces una se esconde para que no la encuentren nunca.


El Pilla pilla, es un juego donde los participantes corren y otro los intenta pillar o en este caso cazar. También podría llamarse el cazador... Y ya puestos el monstruo que me persigue.



Gotas de Tinta 4º Parte ¿Jugando al Escondite o al Pilla pilla?.   

Jugar al escondite con un monstruo apestoso no es lo que yo me imaginaba para pasar el sábado por la tarde.
Corrí cuanto pude, pero correr en una biblioteca donde hay carritos repletos de libros, estanterías por doquier entre otras cosas no es nada fácil.
El monstruo armada tal escándalo que me extrañaba que Susana, la directora de la biblioteca, no saliera de su despacho para averiguar que estaba pasando.
Ya sé lo que piensas, que podría a ver ido allí a pedirle ayuda, pero resulta que su despacho queda delante de uno de los mostradores que están cerca de la entrada y como comprenderás si no podía salir tampoco podía acceder a él.

Al cabo de diez minutos me di cuenta que yo no estaba hecha para el ejercicio físico. Decidí buscar diferentes escondites, pero no sabes lo que te vas a encontrar hasta que te das de morros contra ello.

Me metí debajo de una de las mesas más grandes que había por allí, era muy larga y abarcaba casi todo el centro de la zona donde se encontraban los libros de consulta, entre otros. Su grosor también era considerable ya que era muy antigua, aunque dudo que algunos de los visitantes de la biblioteca tuviesen mucho respeto por las antigüedades, tenía chicles enganchados por debajo, tuve mucho cuidado de que mi pelo no rozara con ninguno, ya solo me faltaba, para completad mi look, algo pegajoso en el pelo.

Al cabo de lo que me pareció una eternidad el monstruo se dejó de oír, dejé escapar el aire que no pensé que retuviera, mi corazón empezó a latir aliviado. Pero no me duró mucho tiempo ya que escuche un siseo detrás de mí. 
Sabes eso que le dices a la protagonista, que siempre resulta ser una chica, cuando ves una película de terror o suspense "no te gires, no te gires", pues yo me giré.

Vi dos ojos rojos que resplandecían en la oscuridad e intenté salir de allí tan rápido como pude, lo malo fue que me quedé pegada a uno de los chicles, y no conseguía sacármelo del pelo, y el bicho ese o lo que fuera se acercaba peligrosamente y yo intentando despegar esa cosa pringosa de mí pelo, el siseo  cada vez estaba más cerca, y yo venga a tirar y a tirar, y esa cosa estaba ya muy cerca, tanto que en otro de sus siseos su lengua viperina me rozó la pierna, pegué un grito que retumbó en toda la estancia, mientras de un tirón me arranqué un trozo de mi bonito pelo. 

Salí tan deprisa que me pegué un porrazo con la mesa al levantarme. 
Corrí y me escondí detrás de una columna lo más alejada posible de la mesa.
Me asomé con la respiración todavía jadeante, y un dolor de cabeza que se me propagaba por todo el cráneo, si el golpe me lo hubiese dado al principio de mis locuras podría haberle achacado todo cuanto me sucedió, pero como yo ya había perdido el norte y me había deschavetado no podía poner excusas baratas.

Resultó ser un lagarto tamaño XXL y seguía allí debajo de la mesa observando algo no supe descifrar el qué, pero por suerte no me miraba a mí.
Suspiré algo aliviada, pero cuando me miré la pierna donde su asquerosa lengua me había rozado, descubrí una enorme mancha de tinta azul, aquello ya me estaba empezando a mosquear, no entendía nada de lo que sucedía, no entendía las apariciones y desapariciones de esas cosas extravagantes, pero tampoco podía entender qué tenía que ver esa especie de tinta.

Si hasta ahora no has pensado que estaba loca, prepárate para lo que viene a continuación, pensé que la tinta era muy extraña, tenía tinta por varias partes de mi cuerpo, me di cuenta que incluso tenía un poco en la mejilla, y a mí no se me ocurrió otra cosa que hacer que limpiarme con la legua, como cuando te comes un helado de chocolate y te lo lames, pues igual... El caso es que cuando me di cuenta, porque una hace las cosas inconscientemente, pensé "Por Dios, que asco", pero lo malo es que sabía bien, no sabía a boli, ni ha tinta de pulpo, sabía a una mezcla de caramelo de menta con miel y algo picante pero no sabría decirte a qué exactamente.
Hubo una especie de explosión en mi estómago y me contraje de dolor, porque a pesar de tener buen gusto, no dejaba de ser tinta, y me puse tan mala que pensé que me moría. 
Estuve un buen rato encogida sobre mi misma hasta que volví a escuchar el rugido descomunal del monstruo, el grandote de la baba verde. 

Vi como el lagarto, que había salido de debajo de la mesa, se metía corriendo en un libro que estaba situado encima de esta, no sé como llegó hasta allí, y tampoco me puse a averiguarlo, y lo vi desvanecerse. La impresión me duro lo que canta un gallo, no tenía tiempo de alucinar ni de cotillear el título del libro, tampoco me importaba, lo único que quería era escapar de allí, pero me era bastante difícil mantenerme en pie a causa de los calambres y los espasmos que estaba sufriendo mi estómago. 

El miedo a que me descubriera era mayor que el dolor que sentía en mis entrañas, así que corrí como pude y cuanto pude. Me escondí en una habitación amueblada con dos sillones orejeros y un enooorme mapamundi, creo que estaba en una sala especial dedicada a los viajes, a mapas o ese tipo de cosas.
Aunque no tardé en descubrir que era.

Me senté en uno de los sillones, bueno más bien me encogí en él, cerré los ojos y esperé que el monstruo no me encontrara.
Al cabo de un rato abrí los ojos y me quedé atónita cuando me vi rodeada de agua, pero no un charquito no, estaba en medio del mar.
En esos momentos yo era espectadora de como Colón arribó a américa, en serio te lo prometo no pongas esa cara, lo vi con estos ojitos que tengo encima de mi nariz.
Me quedé alucinada, sin palabras, creo que fue ahí donde me di cuenta de que algo iba mal, muy mal...


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QUERIDOS LECTORES, HASTA AQUÍ EL RELATO DE GOTAS DE TINTA, SIENTO DECIROS QUE ES EL ÚLTIMO CAPITULO QUE SE PUBLICARÁ EN EL BLOG Y QUE  QUIZÁS SE CONVIERTA EN UN LIBRO QUE VEA LA LUZ EL AÑO QUE VIENE.
SI NO FUERA EL CASO EN UNOS MESES GOTAS DE TINTA VOLVERÁ POR ESTOS LARES...
GRACIAS POR TOMAROS LA MOLESTIA DE LEERLO Y COMENTARLO, ESPERO QUE LO HAYÁIS DISFRUTADO.



© Dama N. Prayton 

La Deuda Capítulo 4º por Arman Lourenço Trindade

LA DEUDA 


-No comprendo… -atinó a contestar Thomas.

-Pues claro que no comprendes, no eres capaz de comprender, ni tú ni tus amigos, la locura que cometisteis al levantaros contra nuestra raza. Ahora estáis a punto de averiguar cuáles son las consecuencias reales de tal locura. Hace veinte años, durante “Los días oscuros”, nosotros, las criaturas de la noche, simplemente nos defendimos, no deseábamos muertes innecesarias ni bajas en nuestras filas ni en las vuestras, pero debíais aprender la lección, somos más fuertes, más inteligentes, más rápidos, más poderosos y carecemos de sentimientos humanos, eso nos convierte en seres crueles. Pero aún así somos justos, nunca herimos humanos ni asesinamos y a aquellos que lo hacen, los juzgamos y condenamos. Pero eso no era suficiente para vosotros… Durante aquella guerra se perdieron muchas vidas, entre ellas el hijo de Baldur, uno de los peores vampiros que yo he conocido. Él juró venganza ante la noticia de la muerte de su hijo, y justo ahora, mientras vosotros conspiráis contra mí, él está planeando la forma de someteros, de robaros vuestra libertad. Desea por encima de todas las cosas veros sufrir y he de deciros que si hay algún vampiro capaz de cosas atroces sin duda ese es Baldur.

Los hombres miraban a Kaesios pasmados. Durante veinte años, pensaron que la guerra había llegado a su fin, que estaban a salvo y sin embargo durante todo ese tiempo alguien había estado planeando la forma de eliminarlos.

Kaesios se dirigió hacia la ventana, tenía sus manos agarradas a la espalda y miraba a través de la ventana como si fuera hubiese un gran espectáculo.

-¿Qué podemos hacer? –preguntó John.

-No gran cosa, Baldur está reuniendo un ejército numeroso de hombres, los bárbaros, seres crueles y sin par a la hora de luchar.

-¿Los inmortales intercederéis por nosotros? –se atrevió a preguntar Thomas.

Kaesios se giró lentamente y fijó su mirada azul cristalina en los ojos del hombre.

-¿Deberíamos?

Thomas no supo que contestar.

-Si Baldur tiene un ejército tan poderoso, debemos organizarnos, formar nuestras defensas, debemos estar preparados… -anunció Philip.

-Creo que eso es lo mejor, debéis estar preparados…

-Kaesios, ¿Sabes cuándo iniciará la marcha?

-No, aún no, pero supongo que no tardará mucho.

-Nosotros solos no podremos contra él, no estamos preparados y no tenemos tiempo. Debemos avisar, dar la alarma… pero aún así estamos perdidos. Kaesios, necesitamos ayuda.

-Lo sé Thomas, créeme, lo sé. Sin embargo los sabios de mi raza no están por la labor de ponerse de vuestro lado, no desean más luchas. Yo, por mi parte, estoy entrenando a hombres jóvenes y fuertes, servirán de ayuda llegado el momento, pero poco más puedo hacer.

-¿Para eso te llevaste a nuestros hijos?

Kaesios afirmó con la cabeza.

-Podemos enviarte a más jóvenes, seguro que muchos estarán dispuestos, necesitamos toda la ayuda posible.

-Os enviaré algunos de los más avanzados para que preparen a aquellos que lo deseen, pero yo no me comprometo a formar a más, el tiempo se acaba, sería una pérdida de tiempo. Ahora debo marcharme, tengo asuntos importantes que atender.

-Kaesios –le llamó Philip, el vampiro se detuvo y lo miró - ¿puedo hacerte una pregunta?

-Pregunta.

-¿Por qué mataste a Charles?

-Charles era un traidor, trabajaba para el ministro y todo aquello que conseguía averiguar se lo contaba a Baldur. No soporto a los traidores.

Sin más desapareció dejando a los hombres incrédulos ante lo que acababa de revelar. Charles había sido un traidor, había vendido información confidencial al más terrible de sus enemigos…

Thomas veía ahora toda su furia aplacada, aunque le causaba dolor la distancia que mantenía con su hija, si había guerra, estaba seguro de que el mejor lugar dónde ella podía estar era al lado de Kaesios, sin duda ella tendría la oportunidad de sobrevivir. Durante unos instantes Thomas saboreó la maravillosa posibilidad de que pasara lo que pasase, su hija permanecería con vida para ver los días venideros. Después se centró en preparar estrategias para la posible lucha que se avecinaba…


Kaesios se mantuvo impasible ante el escrutinio del Consejo. Era uno de los antiguos, de los poderosos, sin embargo aborrecía la política y detestaba el rango de superioridad que muchos de ellos se habían impuesto. No soportaba a aquellos que se creían con poder suficiente como para decidir entre la vida y la muerte. Se sentó en el sitio que le correspondía, al lado del Maestro, el más antiguo de los allí congregados, un ser superior en poder e inteligencia, destacaba por su afán justiciero, tal vez era el mejor de los allí reunidos, pero muchos lo odiaban porque deseaban su poder. El consejo lo formaban veinte de los vampiros más antiguos, venidos desde los cuatro puntos cardinales, cada uno representaba a una familia de vampiros y hablaban en su nombre.

-Continuad –ordenó Kaesios con un movimiento de la mano.

-Qué bueno que hayas querido honrarnos con tu presencia Kaesios –le dijo Hersir, un antiguo vampiro vikingo. Kaesios lo conocía desde los primeros años, durante un tiempo fueron aprendices del mismo vampiro, pero eso solo había acrecentado el odio que sentían el uno por el otro.

-No estoy de humor para tus tonterías Hersir, he venido como se espera de mí y daré mi opinión como corresponde.

-Kaesios, que has averiguado –le preguntó el Maestro.

-No gran cosa Maestro, Baldur se empeña en someter a los humanos y para ello se ha aliado con los bárbaros del sur. Estamos esperando su primer movimiento.

-Así que el tablero está listo, supongo que el juego comenzará pronto.

-Así es Angus, Baldur lo tiene todo preparado, ahora debemos decidir cuál será nuestra participación en esta nueva era. Ayudaremos a los humanos o los dejaremos abandonados a su suerte.

-Yo voto por no participar Maestro, esto lo causaron los hombres al intentar exterminarnos, se merecen las consecuencias.

-Dionisio, todos estamos de acuerdo en que esto es consecuencia de la estupidez de los humanos, pero no es eso lo que se plantea, si Baldur se sale con la suya trasformará a los hombres y mujeres en poco más que esclavos, volveremos a los primeros tiempos y el resultado no fue bueno, los hombres sometidos acaban revelándose y provocando más muerte y destrucción, sin contar con que nuestro principal sustento acabará en las manos de un enemigo de las leyes.

-Maestro –interrumpió Kaesios –yo opino que debemos ayudarlos, al fin y al cabo mucho de ellos nos han sido de utilidad a través de los siglos, un mundo libre es mucho más agradable para vivir que en uno sometido, lleno de dolor e ira.

-Muy cierto, mi amigo, debemos pensar bien cuál será nuestro próximo movimiento, si Baldur gana sin duda los siguientes en su lista seremos nosotros…


Clara se apresuró por el patio del castillo, se dirigía a la zona en la que estaban los hijos de los supervivientes, necesitaba hablar con ellos, sentirse acompañada y segura. Kaesios no le había dicho nada de lugares a los que no debía acceder.
El viento soplaba con fuerza y la capa de lana que llevaba apenas conseguía quedarse en su sitio y tapar su cuerpo, al cabo de unos minutos comenzó a tiritar. Se acercó hasta la enorme puerta de madera que tenía el edificio al que había llevado a los chicos. No vio ningún llamador así que aporreó la puerta con los nudillos. Un soldado abrió la puerta y se sorprendió al verla.

-Buenas tardes señora, ¿en qué puedo ayudarla?

Clara observó al soldado, iba totalmente uniformado, con un traje azul con botones dorados, sus botas brillaban muy bien lustradas y su pelo, antes bien peinado, ahora lucía revuelto debido al viento.

-Desearía poder ver a un amigo que está ahí dentro.

-Lo siento, no se permite la entrada a los civiles.

-¿No hay ninguna forma de poder hablar con él? ¿Puedo mandarle un mensaje?

-Lo siento, si desea mantener contacto con alguno de los internos debe hablar con Kaesios, son sus órdenes las que cumplo.

Clara frunció el ceño. El soldado ocupaba el espacio de la puerta con su cuerpo impidiéndole así la visión al interior. Suspiró frustrada, nada podía hacer…

-Muy bien, gracias por su tiempo.

-De nada señora, que tenga un buen día –y cerró la puerta con fuerza dejando a Clara muerta de frío en el exterior.

Sin mediar palabra volvió caminando lentamente hasta el castillo. Sin duda tener a Mark tan cerca y no poder hablar con él, había minado su ánimo. Las personas que trabajaban en el castillo apenas hablaban con ella, simplemente la observaban y obedecían si ella necesitaba algo. Se sintió terriblemente sola.

Llegó la noche y Clara cenó sola en el comedor, luego se dirigió hacia su dormitorio, se metió en la cama temprano, pero el sueño no hacía acto de presencia, por lo que después de varias horas dando vueltas decidió levantarse y salir a dar un paseo. Se abrigó bien, pues las temperaturas nocturnas eran muy bajas. Sabía que no tenía nada que temer, dentro de aquella fortaleza nadie osaría hacerla daño, Kaesios no lo permitiría.

Bajó en silencio hasta la puerta de acceso al jardín. El aire frío le golpeó el cuerpo con fuerza pero ella se armó de valor y salió al exterior. El cielo inmenso, se extendía ante ella en todo su esplendor. Las estrellas brillaban con fuerza y ni una sola nube osaba tapar tanta belleza. Clara inició su paseo nocturno por el jardín, siguiendo el sendero, lentamente. Notaba el aroma de las flores que aún asomaban entre los matorrales.

-¿Qué hacéis levantada tan tarde?

Clara se asustó y gritó ante la sorpresa.

-Lo siento, no deseaba asustaros.

-No pasa nada, simplemente pensé que no había nadie fuera a estas horas.

Kaesios la observó. Llevaba botas altas y un abrigo de paño fuerte bien atado a su cuerpo y un pañuelo sujeto al cuello. Llevaba el pelo suelto y revuelto. Supuso de debajo del abrigo solo tenía el camisón y sintió un ramalazo de deseo apoderarse de su cuerpo. ¡Estaba tan hermosa! Sabía que ella no podía verle en la oscuridad, pero él podía apreciar cada sutil rasgo de su cara.

-¿No podéis dormir?

-No… me he desvelado y no consigo conciliar el sueño, por eso pensé en dar un pequeño paseo.

-Hace frío.

-Sí, pero me he abrigado bien.

Kaesios se acercó lentamente hasta ella, podía sentir los latidos rápidos del corazón de la muchacha y ese maravilloso aroma que lo aturdía y lo sometía a sus impulsos. Impulsos humanos, que él creía tener controlados durante la mayor parte de su vida como inmortal y ahora no conseguía dominar. El deseo que sentía por poder tocarla, por besarla y por algo más, controlaban su mente y destruían su autocontrol.

Estiró el brazo y sujetó uno de los mechones del pelo de Clara entre sus dedos, la suavidad del cabello lo sorprendió. Lentamente soltó el mechón y tocó su delicado rostro con sus fríos dedos. Aunque Clara tenía la cara fría, Kaesios sintió la calidez de su piel en las yemas de sus dedos. Se acercó aún más, despacio para no asustarla y para dejar claras sus intenciones. Clara alzó el rostro y miró fijamente los ojos de Kaesios, en la oscuridad no podía verlo con claridad pero su cercanía la reconfortaba, sabía que estaba mal, que no debía, que él era un ser malvado, incluso cruel, pero tenerlo tan cerca bloqueaba todo sentido común.
Kaesios posó su mano suavemente en la cintura de la chica, acercándola más hasta él, sus cuerpos estaban pegados, el calor humano que ella desprendía se le clavó como una daga en el pecho. No pudo evitarlo, lo deseaba, lo necesitaba. Con sumo cuidado posó sus labios en los de la muchacha, un fuego extraño se apoderó de ambos y durante unos segundos los sometió a su voluntad. Kaesios le apretó con más fuerza contra él, sintiendo cada parte del maravilloso cuerpo de Clara pegado al suyo. Clara la principio indecisa y temerosa, ahora correspondía al beso con pasión desatada, con la misma desesperación que sentía él mismo. Sabía que tenía que parar, era consciente del error que acababa de cometer, pero su fuerza de voluntad ahora brillaba por su ausencia, así que sin más se rindió a su naturaleza egoísta y caprichosa. Bebió de los dulces labios de Clara el elixir de la pasión. Una pasión olvidada por siglos de vida inmortal sumido en el frío y en la oscuridad. Sin embargo ahora veía luz. La luz que desprendía Clara.

La cogió en brazos sin separar sus labios, acariciando la curvatura de su espalda. Clara estaba indefensa ante Kaesios. Sin duda había firmado su sentencia final. Ante él estaba perdida.

-¡Kaesios!

Kaesios volvió a si gracias a la interrupción de Aidan, que estaba de pie frente a ellos mirándole con cara de pocos amigos.

Kaesios se separó lentamente de la muchacha, frustrado y enfadado consigo mismo por su falta de autocontrol. Dejó delicadamente a Clara en el suelo, estaba aturdida y tan afectada como él. La miró fijamente, adoró el color sonrojado de sus mejillas y el dulce sabor de esos maravillosos labios, ahora hinchados por sus besos, brillantes y exuberantes. Ella le miraba algo avergonzada.

-Hola Aidan.

-Creo que es hora de que la muchacha se vaya a acostar, yo la acompañaré. –le dijo en un toco autoritario y nada agradable.

Kaesios se sorprendió, nunca le había hablado así, siempre le había tratado con respeto e incluso miedo,

-Sí, creo que será lo mejor. Clara ve con Aidan, mañana hablaremos. Buenas noches.

-Buenas noches –atinó a decir Clara mientras cogía la mano que Aidan le ofrecía.


Kaesios se quedó ahí, quieto, observando la partida de la chica acompañada del furibundo Aidan y comprendió, muy a su pesar, mientras recordaba los minutos que duró aquel maravilloso beso, que sin saber muy bien como, Clara había conseguido lo que jamás nadie consiguió en siglos de vida, que Kaesios sintiera en su frío cuerpo un atisbo de lo que recordaba como amor…


                                                                                                              © Arman Lourenço Trindade







NOVELA ROMÁNTICA Y SUBGÉNEROS


De acuerdo con la definición de la Rae, las novelas románticas han de atenerse a estas dos normas:
1.ª La historia debe centrarse en la relación y el amor romántico que surge entre dos seres humanos. Así que la trama principal se refiere a dos personas que se enamoran y se esfuerzan en que su relación funcione. El conflicto en el libro se centra en la historia de amor. El clímax en el libro resuelve la historia de amor. Pueden existir otras subtramas, pero la historia de amor debe seguir siendo el tema principal.
2.ª El final de la historia debe ser positivo, dejando al lector que crea que el amor entre los protagonistas y su relación perdurará por el resto de sus vidas. Así que debe haber un "final emocionalmente satisfactorio y optimista”. En una novela romántica, los amantes se arriesgan a luchar por su amor y su relación acaba de forma feliz.


Para mí, es mucho más sencillo y lo resumo a mi modo: “La novela romántica se puede definir como cualquier novela cuya trama principal sea una historia de amor”

CARACTERISTICAS:

1. El idilio como elemento estructurante de la acción:


Toda novela es una narración o descripción de una actividad humana. A veces los personajes se mueven por intereses, por intrigas, por ideales históricos o sociales. Los personajes en la novela romántica son movidos por el amor.


2. La naturaleza como marco del idilio:


En la novela no sólo hay personajes que actúan. Hay un escenario en el que se desenvuelve la acción.


3. Idealización del paisaje:


El paisaje que se describe en una novela romántica no se manifiesta como lo ven los ojos, sino como cada persona lo ve y como lo siente. Por esa subjetivación del paisaje hay que hablar de un paisaje “idealizado” por la persona que lo escribe. De por sí, el paisaje es un elemento carente de sentimiento e indiferente a lo que les sucede a los personajes que en él se mueven. Sin embargo, en el Romanticismo el paisaje está “humanizado”; vive las sucesos de los enamorados.



DIFERENTES SUBGÉNEROS DENTRO DE LA NOVELA ROMÁNTICA:


Romance histórico

Aunque la novela histórica abarca todos los tiempos y lugares, desde la prehistoria a la Segunda Guerra Mundial. Algunos escenarios son más preferidos entre los lectores del género, entre ellos la Edad Media (con invasiones vikingas y luchas entre sajones y normandos y las ambientadas en la Escocia medieval), la de la Regencia británica y/o Época victoriana (Inglaterra y Escocia del siglo XIX), la conquista del Oeste o la Guerra Civil Estadounidense.
Las autoras más editadas en España dentro del género histórico son: Johanna Lindsey, Amanda Quick y Jude Deveraux.
- Regencia: Este subgénero se incluye dentro de la histórica. No tiene tanto contenido histórico, y se centra más en la relación amorosa de los personajes, en los diálogos chispeantes entre los protagonistas, y suelen ser novelas con mucho humor. Es el mejor género para pasar el rato y divertirse.


Romance contemporáneo

La novela contemporánea se centra en los problemas de la pareja, del sexo y del ligue. En este tipo de novela normalmente se aborda la libertad sexual e independencia económica femenina. En ella conocemos a una mujer emprendedora y moderna, que sabe cuidarse sola y que no necesita de héroes en su vida. Comenzaron siendo novelas muy cortas, pero ahora cada vez hay más novelas largas, que entremezclan sus argumentos con otros géneros.
Dentro de las novelas contemporáneas, hay algunas que tienen un alto grado de suspenso, por lo que son conocidas como de suspense románticos, por ejemplo Nora Roberts, Mar Carrión, Andrea Milano, Yolanda Revuelta Mediavilla.
Se han creado nuevos subgéneros como el chick Lit, que se centra en una relación romántica y en las dificultades de las relaciones estables para las mujeres modernas.
Tengo que nombrar a Megan Maxwell, Connie Jett, Olivia Ardey, Olga Salar.



Romance fantástico

Muchas novelas románticas abordan el viaje a través del tiempo, permitiendo a los protagonistas vivir en otras épocas pero con mentalidades propias de la suya. Si el viaje es al pasado es una novela histórica y si es hacia el futuro es ciencia ficción.

Viajes en el tiempo: Normalmente mezcla la fantasía con la historia. Son novelas que nos hacen viajar a través del tiempo y da pie a situaciones e historias divertidas, emocionantes e intensas. Claras referencias son: Forastera (Diana Gabaldon), El beso del Highlander (Karen Marie Moning).
Pilar Cabero, Deborah F. Muñoz y Kelly Dreams.


Romance Paranormal

Un género con mucho éxito. Historias sobre vampiros, fantasmas y poderes sobrenaturales. Suelen ser libros con intensas historias de amor, alto contenido en escenas de sexo y grandes dosis de sensualidad. Destacan autoras como Christinne Feehan, Sherrilyn Kenyon…Lena Valenti, Nadia Salamanca, Maialen Alonso, etc.

Erotico-romántica

Está muy de moda, historias con un gran contenido erótico y sexual, se diferencia de la novela erótica en que en estas historias por encima del sexo prevalece el amor.


Sentimental

Son novelas románticas en las que lo principal son los sentimientos, la carga emocional… es uno de los géneros más leídos actualmente, porque abarca a un público muy amplio. Se podrían nombrar en este apartado a Cecelia Ahern o Marc Levy. No son novelas que expresamente tengan que terminar con finales felices. Ángeles Ibirika.



La aventura del escritor novel.

Mis libros de la Saga de los Horton, han llegado a estar en los primeros puestos de los más vendidos de Amazon.es. 


Bestseller dicen los ingleses y suena mucho mejor. Y siguen estando en los más vendidos de Sagas.  



Esta ves la introducción, no es publicidad subliminal, sino para que entendáis que he seguido un camino que tiene pocos secretos, pero un camino largo, por lo que no debéis desanimaros.

Los que me conocéis por las redes sociales sabéis de mi falta de paciencia, y mi manera particular de hacer las cosas, no se si mejor o peor, pero es la mía, y voy a compartirla con vosotras.

EDITORIALES

Como todas envié mis manuscritos a las editoriales, esperando una respuesta, cualquiera, debo decir, que de todas las editoriales, sólo una me contesto diciendo que no era lo que ellos publicaban, no trataban histórica, de las demás solo recibí noticias de aquellas que te cobran por delante y por detrás. De las demás silencio. Así que después de enfadarme mucho, decidí probar en amazon. Tengo ingresos mensuales, soy submileurista como escritora, (pero me da para caprichitos de los guenos) pero las editoriales, te ofrecerán pagarte una vez al año, y siempre con retraso. Dato importante.

AMAZON


En amazon hay más de un millón de libros, editoriales y auto publicados. La competencia es feroz.

Pasos que hay que dar para que la gente lea tu libro:

1. Que sepan que existes. 

2. Yo he recibido ayuda, de mis plumillas y de muchas amigas de internet para conseguir que la gente se interese por mi libro, colabora con otras escritoras. En romántica, no caben los enemigos, las lectoras de romántica  leen todos los géneros. Las escritoras de romántica que crean sectarismos, al final acaban aisladas. (Esto es una opinión, como todo lo demás)

3. Crea un blog de opinión, de reseñas, de tu libro, y participa activamente en las redes sociales, (yo cada vez tengo menos tiempo. (El trabajo del que como, visto y calzo me lo quita), vendes en la red, así que haz tu publicidad en la red.

Para cualquier duda, aclaración o pregunta, aquí nos tenéis a las plumillas para serviros.


Gotas de Tinta 3º Parte por Dama N. Prayton


Según la Real Academia Española (RAE)

La Palabra miedo tiene dos significados:

(Del lat. metus).

1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.



2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.



Gotas de Tinta 3º Parte."Empiezo a tener Miedo".

He llegado de nuevo a ti de puro milagro. 

¿Es posible morir aquí dentro, es posible que desaparezca sin dejar rastro? No quiero ni imaginármelo, mi mente racional opina que es imposible. Pero desde que estoy aquí, desde que he visto y vivido las cosas más alocadas, increíbles e incomprensibles creo que todo es posible, y que sí, he estado a punto de morir y no quiero, quiero seguir viva y salir de aquí, volver a mi vida anterior, una vida tranquila y predecible, una vida normal y corriente.

Ese maldito sábado, esas cosas que me sucedieron tienen la culpa de todo esto. Bueno vale quizás yo tenga algo de culpa...

Después de lo del tren pasaron cosas que pensé que los Donettes que me había comido estaban caducados o que el moco verde pringoso, donde me había rebozado, contenía alucinógenos.

¿Puede ser el miedo racional? Pues no lo sé, creo que voy a ir cambiando a mi antojo todo lo que pone en el diccionario de la RAE, si buscas un volumen encontrarás ya varios cambios, porque no creo que conozcan mucho el significado de lo que escriben.
Quien convive con las palabras puede entenderlas mejor y dar una mejor definición de su significado real.

Ese sábado supe lo que era el miedo.

Dos horas después, mientras quitaba el polvo de unos tomos antiguos, todavía no podía dar crédito a lo que me había pasado, había analizado cada uno de los detalles, había vuelto a la habitación donde estaban las enciclopedias, pero no había conseguido averiguar nada, ni darle ninguna lógica a lo que había visto.

De pronto me di cuenta de que fuera había comenzado a llover, la lluvia caía con fuerza sobre los cristales de las ventanas, produciendo un sonido que normalmente podría haberme resultado tranquilizador, pero esta vez no, ese sonido hizo que la biblioteca tomara un cariz más misterioso, más irreal.

Un rayo cayó muy cerca de donde estaba yo, sí lees bien, no me interrumpas porque si no no acabaré nunca mi historia y no tengo todo el día. El rayo retumbó por toda la biblioteca y me cayó muy cerca, pegué un saltó, que ni los mejores saltadores de pértiga hubieran logrado hacer, me caí golpeándome el trasero contra la esquina de una mesa, me quedé muy quita, no daba crédito a lo que acababa de pasar. 

Me levanté con las piernas tambaleantes, cuando otro rayo volvió a caer dentro del edificio, solo que esta vez cayó más lejos y pude contemplarlo todo. 
Una luz cegadora, amenazante salió desde una de las pinturas del techo y produjo el típico sonido que precede al rayo, después vi como esa fuerza electrizante pasaba a gran velocidad hasta estrellarse en uno de los libros que estaban esparcidos por el suelo, esos que minutos antes había estado limpiando.

Me quedé quieta como una estatua, atenta a cualquier nuevo indicio, pero después de varios minutos, quizá media hora, no me puse a cronometrar los rayos que quieres que te diga, me acerqué muy lentamente sin quitarle la vista al techo por si acaso caía otro y me electrocutaba viva.

Puede que te lo tomes a risa, que resulte una situación cómica y graciosa, pero no le deseo a nadie que pase el miedo que yo pasé.

Siempre me han dado miedo las tormentas, con el ruido de los truenos me asusto, pero son los relámpagos y los rayos los que me causan mayor terror. Llámalo un miedo irracional, pero no deja de ser algo que me asusta y que impide que mi corazón reduzca su latido frenético. 

Ahora imagínate una persona como yo, con pánico a esas cosas, y que de pronto me caiga uno a menos de medio metro de donde yo estaba tan tranquila, y después compruebes que ha caído del interior no del exterior, todas las ventanas estaban cerradas, tampoco había ningún catalizador, así que ya me dirás tú cómo narices se enfrenta una a una situación como esa.

Pues como dicen en el pueblo de mi abuelo "cogiendo al toro por los cuernos", en estos días me he acordado mucho de él y de esa dichosa frase.

Me acerqué cautelosa al libro que se supone debería estar calcinado, pues no, no fue así, estaba intacto. Lo cogí siempre comprobando el estado del fresco del techo y que ninguna lucecita volviera a emerger de su pintura. Como no ocurría nada, me puse a palpar el libro, su estado era normal, su cubierta estaba intacta. 
Acerqué la nariz para olerlo, pero nada, olía a libro viejo mohoso, así que todo normal. 

Leí el título, y puse los ojos en blanco, que poca imaginación la del escritor, o cuanta imaginación la mía. 
Su título era: "La Gran Tormenta". 
Lo dejé en la el montón de libros donde correspondía y comencé a estornudar, cogí un Klinex del bolsillo de mi pantalón y me limpié la nariz, noté algo extraño al limpiarme, miré el pañuelo y vi unas gotitas de tinta azul parecidas a las del libro de máquinas de tren. 
Me quedé unos minutos en blanco, pero no pude pararme a pensar mucho porque un ruido captó mi atención, volví a mirar al techo pero no se intuía nada sospechoso. 

Seguí el ruido, pasé estantería tras estantería, el sonido se asemejaba a algún metal entrechocando contra otro metal, pero no podía ser.
Aunque a esas alturas el miedo se me había metido por mis venas hasta corretear a sus anchas por mis venas.
Cuando giré en la siguiente estantería, me quedé de piedra, ante mí había dos tipos vestidos de una manera bastante ridícula, me habría reído sino hubiera sido por sus caras series y las miradas de odio que destilaban sus ojos. Obviamente el ruido que había escuchado se debía al entrechocar sus espadas. 

Mira ya en ese punto, pensé en alejarme de allí coger mis cosas y largarme de la biblioteca. Y lo habría hecho si las piernas me hubieran obedecido y se hubiesen movido. Pero no fue así, allí me quedé contemplando la lucha con la boca abierta, y el miedo ya instaurado en mi ser. Uno de los tipos le dio una estocada al otro el el brazo y un chorro emanó de él, no pude seguir mirando y giré la cara. Momento en el que mi estómago dijo hasta aquí y por mi boca salió lo poco que había entrado unas cuantas horas antes. Puse el suelo... mejor que no te lo imagines, fue muy desagradable.
El caso es que estaba tan asqueada, que me doble sobre mi misma. En ese momento, hoy un: "-Muere cobarde". y después silencio.
Levanté la vista y allí no había nada ni nadie, parpadeé varias veces, y me incorporé como pude aguantándome en la estantería más cercana.
Esquivé mi vómito, y aprovechando que mis piernas se movían, fui hacía donde dos segundos antes estaban esos dos tipos en una lucha encarnizada.
Como me suele pasar estuve a punto de resbalar, creo que ya le iba cogiendo el tranquillo y por eso no terminé en el suelo. No hice mucho caso de lo que había en el suelo, y me puse a buscar entre los libros, hasta que encontré uno que emitía una leve luz que se iba extinguiendo.  
Lo cogí, abrí sus páginas y las ojee rápidamente, entonce pude ver unas gotitas de tinta que se infiltraban en el libro, y leí el fragmento el cuál las estaba absorbiendo. No me lo podía creer, ahí estaba relatado la escena que acabada de ver yo con mis propios ojos.

Algo estaba pasando en aquella biblioteca, algo misterioso y aterrador, y necesitaba salir de allí más veloz que el correcaminos. 

El libro y el autor era uno de esos clásicos de los muchos hemos oído hablar, pero que no nos hemos leído nunca, más bien en mí caso había visto los dibujos o alguna adaptación cinematográfica de "Los tres mosqueteros".

Coloqué el libro y me iba de allí rápidamente, cuando "Catapum",volví a caer al suelo, ahora aparte de estar manchaba de aquella cosa pringosa verde, mi cuerpo seguro que se había manchado de la sangre derramada por aquel tipo. Pero cuando me puse en pie, cerré los ojos angustiada, y los volví abrir, con cierta aprensión me miré.
Me quedé durante un segundo o dos en blanco, después la sorpresa y el terror me inundaron y me nublaron completamente la mente. No era sangre lo que me cubría sino un montón de gotas de tinta azul que se esparcían por mis vaqueros y mi camiseta convirtiéndolos en un collage, porque entre lo verde, otras manchas que ya os imagináis y lo azul, eso es lo que yo parecía un cuadro de Picaso. 
Aquello fue demasiado, mi ración de irrealidad, de imaginación, de alucinación o como quieras de nominarlo había llegado a su fin, tenía que salir de allí... a la de ya.

Fui corriendo a por mis cosas, en esos momentos odiaba cada palmo de esa dichosa Biblioteca, se me estaba haciendo eterno el camino de regreso a donde había dejado tirada mi mochila, cuando llegué, lo recogí todo en un tiempo récord, y corrí hacía la salida, bueno el caso es que esa era mi intención, pero una especie de rugido me detuvo en seco. 
Mis ojos casi se salen de sus órbitas, creo que mi corazón se detuvo, mi mete se colapsó.

Ante mí apareció un monstruo horripilante, era enooorme, y terrorífico, tenía un cuerpo marrón lleno de púas, una boca plagada de colmillos, de donde le caía una baba verdosa... no quise pensar en aquella baba, sus ojos eran negros como el carbón, estaban injertados en sangre; su nariz, con dos orificios como dos túneles de metro, olisqueaban el aire frenéticamente.
Creo que hasta ese momento no supe lo que era el verdadero miedo, el terror me bajo por la espina dorsal haciendo que saliera de mi letargo y que mi mente se volviese a reactivar. Así que antes de que sus ojos se fijasen o que su olfato me detectara me fui alejando de mi única salida, de mi única vía de escape, ya que el monstruo no podía haber escogido otro lugar en el que plantarse, aquel era el único camino que me podía llevar a la salida de la biblioteca.

Aunque fui sigilosa al principio, y dado mi mala suerte durante ese día, me choqué contra un carrito donde había varios libros por colocar, hice bastante ruido y oí las fuerte pisadas del monstruo que se dirigían hacía mí.
No tuve más remedio que correr.

Creo que aquello fue lo peor que pude a ver hecho, creo que todo se empezó a complicar más si cabe. 
Pero oye nadie es perfecto, nadie sabe como actuar cuando un monstruo de más de tres metros te persigue, que iba ha hacer, pararme y esperar a ver que quería, eso si que no, lo más lógico fue hacer lo que hice. 
Bueno lo más lógico en aquel momento, ahora puede que hubiese reaccionado de otra manera, pero ya no puedo volver atrás, y no creas que no lo he intentado, pero no he podido...



© Dama N. Prayton